Real Oviedo | Mucho frío en el ambiente y calor azul en la grada

La afición oviedista celebra el gol de Linares. / IÑAKI PORTO
La afición oviedista celebra el gol de Linares. / IÑAKI PORTO

Antes del encuentro se produjo un enfrentamiento entre aficionados oviedistas y navarros

R. J. GARCÍA PAMPLONA.

La afición azul volvió a sufrir una decepción a domicilio y además lo hizo después de un partido que comenzó bien, con el gol de Linares, pero que se torció tras el descanso. Los 400 oviedistas que se dieron cita en El Sadar vieron una nueva derrota de los suyos en un campo que se está convirtiendo en gafe.

Antes del encuentro se produjeron enfrentamientos entre aficionados de los dos equipos, que se saldaron con un aficionado azul herido leve.

La capital navarra vivió una jornada tranquila, con muchas celebraciones, sobre todo comuniones y fiestas de graduación, que tenían prácticamente cubiertas las plazas de los locales de hostelería en toda la ciudad. El ambiente por las calles San Nicolás, San Antón, Zapatería y la mítica Estafeta, famosa por los encierros de San Fermín, poco a poco fue creciendo y entre los trajes de ceremonia, poco a poco se iban viendo manchas de azul, los colores que lucían los aficionados ovetenses.

El fuerte viento provocaba que la sensación térmica fuera inferior a los ocho grados que marcaban los termómetros, y que el resguardo de los bares de pinchos de la zona fuera el refugio que buscaban locales y foráneos en las horas del almuerzo.

El ambiente entre aficiones fue cordial en todo momento, con la salvedad de lo ocurrido en las cercanías del estadio dos horas antes del comienzo del encuentro. Medio centenar de miembros del grupo Symmachiarii se encontraban en un establecimiento hostelero, cuando unos cien miembros del grupo ultra de Osasuna, Indar Gorri, llegaron a la zona y lanzaron piedras sobre los aficionados, por lo que un seguidor oviedista sufrió un pequeño corte en la cara. Fue acompañado por el gerente del conjunto ovetense, David Mata, a un centro hospitalario y posteriormente, dado que las heridas eran leves, pudo acceder al estadio y presenciar el encuentro.

Tras los enfrentamientos entre aficionados, que fueron rápidamente cortados por la policía que se encontraba en los alrededores, las fuerzas del orden acompañaros a los aficionados azules al estadio, para ocupar la esquina de la grada presidencial, donde permanecieron durante el encuentro, rodeados de fuertes medidas de seguridad.

Desde allí fueron testigos de como, a medida que se aproximaba la hora del encuentroiban incorporándose a la zona el resto de aficonados oviedistas que ocuparon la zona contigua. El fuerte frio a la hora del partido no mermó los ánimos de los oviedistas, que entre comentarios sobre los resultados de la jornada y lo importante que sería una victoria, aguardaron el pitido inicial.

Los seguidores azules se hicieron oir en la primera parte en la que enmudecieron a los 13.000 aficionados rojillos, que a medida que los suyos iban remontando pasaron a volcarse con el equipo local.

Pese a la derrota y la decepción los jugadores agradecieron a sus seguidores el apoyo y fueron despedidos con algunos aplausos. El resto, como suele ser habitual, un regreso a tierras asturianas con la decepción en la maleta.

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