Los afluentes del gol carbayón

Saúl Berjón es el máximo asistente oviedista./ÁLEX PIÑA
Saúl Berjón es el máximo asistente oviedista. / ÁLEX PIÑA

Aarón Ñíguez y Saúl Berjón han estado presentes en 20 de los 32 tantos azules este curso | Máximos artilleros oviedistas junto a Toché, ambos conectaron para firmar el empate en el feudo del líder

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

La prueba de fuego en el feudo del líder refrendó la madurez que ha alcanzado la propuesta de Juan Antonio Anquela al frente del Real Oviedo. Los azules mostraron en Huesca que su progresión en materia defensiva no ha mermado su capacidad de desequilibrio con balón en los metros finales, sustentada por el desparpajo de los dos grandes afluentes que nutren su caudal ofensivo.

Superado el ecuador del segundo período en El Alcoraz, Saúl Berjón y Aarón Ñíguez conectaron y saltó la chispa que incendió la retaguardia del jerarca de la Segunda División. Un autopase repleto de habilidad del extremo ovetense sobre Alexander González preludió su asistencia al ilicitano que eliminó de la jugada a Pulido con un leve toque de balón y dentro del área atemperó su carrera para deshacerse de Jair con un recorte y conectar un remate directo a la red.

La quinta diana de Aarón Ñíguez como oviedista prolongó una tendencia iniciada en la jornada inaugural del campeonato, el protagonismo que han adquirido Saúl Berjón y él en la confección de los goles del conjunto carbayón esta temporada. En un equipo con facilidad para perforar la portería adversaria como ilustran los 32 gritos de gol, los dos hombres que hacen de los costados sus puntos de partida encuentran los atajos hacia la red.

El ovetense y el ilicitano lograron en tierras oscenses estampar su firma por vigésima vez en una acción que sirve para alterar el marcador durante la presente campaña. Máximos artilleros azules junto a Toché con cinco dianas cada uno, combinan precisión en la finalización de las jugadas con habilidad para situar a sus compañeros en situaciones ventajosas dentro del área rival.

El descaro y la creatividad de ambos en los últimos metros descerraja entramados defensivos, al igual que sus golpeos a balón parado han producido elevados réditos a su equipo. Ambos han dejado su huella desde el punto de penalti, el banderín de córner y a través de golpes francos para exprimir la destreza en el juego aéreo de Carlos Hernández y Linares.

Hasta una decena de tantos han cocinado los azules en acciones a balón parado, una faceta del juego que Juan Antonio Anquela ha tratado con mimo a lo largo de su dilatada trayectoria en las banquillos. El dispositivo táctico que el técnico jienense comenzó a implantar a comienzos del pasado mes de noviembre, además de elevar la solvencia defensiva de los azules permite a sus dos estiletes moverse con mayor libertad por zonas interiores, conscientes de que los carrileros aprovecharán la profundidad de los costados.

Fuera de «la foto de los goles», como denominó Anquela a la última fase de la exitosa cadena de montaje ofensiva, los laterales de largo recorrido han participado en el inicio de varias secuencias que terminaron con el balón en el fondo de la portería adversaria como Mossa el pasado domingo y Diegui Johannesson antes del parón navideño. La sintonía entre los inquilinos de las bandas oviedistas crece con el paso de las jornadas y sus dagas, encargadas de ponerle firma al primer y el último gol azul en la primera vuelta, confían en mantener su posición de fuerza desde los costados para navegar hacia buen puerto.

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