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Real Oviedo | Anquela anticipa el cambio de ritmo

Anquela da instrucciones a sus jugadores./PABLO LORENZANA
Anquela da instrucciones a sus jugadores. / PABLO LORENZANA

El técnico oviedista nunca había llegado con tantos puntos a las puertas del ecuador liguero | El conjunto azul, el más anotador y el menos goleado de Segunda en diciembre, medirá su gran momento en el feudo del líder cuando se reanude la competición

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

Autoexigente hasta después de una victoria, Juan Antonio Anquela se supera. El técnico jienense asumió el banquillo del Carlos Tartiere consciente de que afrontaba el mayor reto de su dilatada trayectoria como entrenador y está respondiendo a la magnitud del desafío con resultados.

Al filo del ecuador del campeonato liguero, el preparador andaluz ha logrado que el conjunto carbayón haya tomado velocidad de crucero gracias a los cinco triunfos que ha encadenado. El pleno que los azules han encadenado este mes de diciembre, en el que se han mostrado como el equipo más prolífico en anotación y el menos goleado de la categoría de plata del fútbol español, le han impulsado hasta el grupo de cabeza en la carrera de fondo que representa la Segunda División, una prueba de resistencia en la que Anquela ha anticipado el cambio de ritmo.

El experimentado timonel supo navegar en la marejada de finales de septiembre y la primera mitad del mes de octubre, cuando se le resistió el triunfo durante cinco duelos consecutivos, para no encallar mientras fraguaba un impulso que le ha hecho llegar a la tregua navideña con un fuerte viento de popa. El más acentuado a estas alturas de trayecto de las seis temporadas que el jienense ha comenzado en Segunda División. Los oviedistas acumulan 35 puntos, la cifra más alta conseguida por un conjunto dirigido por el preparador andaluz recién consumidas las veinte primeras jornadas ligueras.

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Su carta de navegación, habitualmente trazada de menos a más a lo largo de su extenso recorrido en los banquillos del fútbol español, contribuyó a reforzar la confianza en el seno del club hacia su labor al frente del equipo y el paso de las semanas ha confirmado el acierto de esa decisión. «Hay que darle tiempo a Anquela», expresó el pasado 31 de octubre Joaquín del Olmo, que recordó que los comienzos de temporada del andaluz «estadísticamente no son buenos». Lo atestiguan las temporadas previas a su llegada a la capital del Principado y su primer semestre en tierras asturianas, donde ha sabido sobreponerse al oleaje en forma de plaga de lesiones que se cebó con su tripulación para irrumpir en el trío de cabeza al anticipar su escalada clasificatoria respecto a los proyectos que había encabezado con anterioridad.

Incluso en Alcorcón, donde el preparador andaluz dejó su impronta exitosa más profunda hasta la fecha, su cosecha de puntos no era tan prolífica a estas alturas como la que plasma actualmente el casillero del conjunto carbayón. En su segunda temporada al frente del cuadro 'alfarero' en la categoría de plata, los madrileños finalizaron el campeonato liguero en cuarta posición con 73 puntos, pero en sus veinte primeros choques solo habían conseguido sumar 27, que les situaban justo en la mitad de la clasificación.

El arreón que propició ese salto en la clasificación aquella temporada llegó a finales del mes de marzo de 2012, cuando, al igual que han conseguido en el Real Oviedo las últimas jornadas, los pupilos de Anquela enlazaron cinco semanas sumando por partida triple. Hasta una docena de ellas invulnerable a la derrota logró el jienense a los mandos del Huesca, que dejó atrás una derrota como local en el derbi aragonés con esa serie de resultados que reforzó la candidatura oscense al 'play off'.

Para lograrlo, el cuadro altoaragonés tuvo que enterrar un bache de resultados en el que solo sumó dos de los primeros quince puntos de 2017 en disputa. Un difícil regreso a la competición tras el parón navideño que no espantó el sueño del ascenso a Primera en El Alcoraz, el fortín del actual líder. Allí se evaluará el extraordinario momento de forma del conjunto oviedista, ambicioso como quien lo comanda para seguir elevando su techo.

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