Anquela mima con planificación a su maratoniano Ramón Folch

Ramón Folch. /  ELOY ALONSO
Ramón Folch. / ELOY ALONSO

I. Á. OVIEDO.

Ramón Folch es la piedra angular del Real Oviedo en la medular. El hombre sobre el que descansa el punto de equilibrio, insustituible para su entrenador. Único jugador de campo azul que ha disputado todos los minutos de las doce jornadas ligueras, ante su elevada exigencia física el cuerpo técnico oviedista le observa con detalle para evitar cualquier tipo de infortunio.

En el regreso al trabajo ayer en El Requexón, el centrocampista reusense fue dosificado y solo completó con el grueso del grupo la parte inicial del entrenamiento. Después, atento a su reloj para medir los tiempos del esfuerzo, corrió sin balón y con esfuerzos discontinuos junto a Owusu y Forlín, que no pudo entrar en la convocatoria para el duelo en Alcorcón aquejado de molestias. Los tres se retiraron del césped antes de que sus compañeros disputasen el partidillo en un día en el que Héctor Verdés trabajó en solitario.

Edu Cortina fue el único futbolista del filial que se ejercitó a las órdenes de Anquela, ya que el Vetusta afrontaba un exigente duelo por la tarde en Tuilla, donde perdieron el liderato de la Tercera Asturiana. De los que habitualmente trabajan con la primera plantilla, el guardameta Gorka Giralt y el central Prendes disputaron los noventa minutos, mientras que Asier tuvo que presenciar la derrota (3-1) desde el banquillo.

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