Anquela: «Pelear y luchar engloba también jugar bien al fútbol y nosotros lo hacemos»

Rubén de la Barrera saluda a Juan Antonio Anquela antes del comienzo del choque. /ÁLEX PIÑA
Rubén de la Barrera saluda a Juan Antonio Anquela antes del comienzo del choque. / ÁLEX PIÑA

«Llevamos casi un mes ganando partidos recibiendo pocos goles; es el camino», expone el técnico jienense

R. J. GARCÍA / I. ÁLVAREZOviedo.

Los cinco triunfos que ha encadenado su equipo antes de disfrutar del parón navideño no obnubilan lo más mínimo a Juan Antonio Anquela. «Si un equipo saca pecho, está muerto. Cuando ganamos estoy con las orejas siempre tiesas, porque considero que no nos podemos relajar», alertó el entrenador del Real Oviedo que no ocultó que los azules avanzan en la dirección correcta tras una nueva victoria cosechada bajo las premisas que siempre marca a sus jugadores.

«Para ganar tenemos que pelear y luchar hasta el último minuto. Cuando digo pelear y luchar no es solo correr y saltar, engloba muchas cosas», expuso el jienense, que incluyó en ese compendio de factores «jugar bien al fútbol». «Creo que nosotros jugamos bien al fútbol y no hay más historias», apostilló el andaluz, que incidió en la necesidad de guiarse por la confianza y el trabajo, a su juicio «los verdaderos valores de cualquier equipo de fútbol», y profundizó en las virtudes mostradas por sus jugadores.

«La gente dice de mi equipo que es intenso, pero jugamos bien. Jugamos por banda, centramos y hay cuatro en el remate. Tocamos, desdoblamos...», expuso el preparador andaluz, que considera que el conjunto carbayón se guía ahora mismo por unas coordenadas que confía en mantener cuando se reanude la competición liguera el 7 de enero en Huesca. «Llevamos casi un mes ganando partidos recibiendo pocos goles y es el camino», indicó el experimentado técnico, que no concedió demasiada trascendencia al hecho de que el conjunto carbayón haya conseguido encadenar cinco triunfos en Segunda tres décadas después.

«Aquí lo que se busca es una regularidad y esa regularidad te la va a dar el trabajo y el día a día. A nosotros ganar un partido nos cuesta sangre, sudor y lágrimas», recordó el andaluz, reacio a mirar más allá de la próxima jornada. «A ver si cuando venimos de vacaciones seguimos en la misma historia. Aquí el cuento de la lechera se desarma muy rápido. Cada partido es el último y hay que afrontarlo como tiene que ser», expresó el jienense, que reconoció que sus jugadores están ahora en un gran momento de confianza y eso les lleva a mostrarlo sobre el terreno de juego.

El capitán de la nave azul mostró cierta comprensión respecto a que florezca la ilusión en las gradas del Real Oviedo pero rápidamente aludió a la necesidad de que esa esperanza siempre debe albergar matices. «Que sepan que sin el respeto al rival y a esta categoría no se consigue absolutamente nada», advirtió el técnico, que volvió a tener elogios para la hinchada del conjunto carbayón.

«Cuando hemos estado muy mal, ellos han estado ahí. Han dado la cara por nosotros, nos han ayudado y es imposible corresponder a tanto cariño y tanta comprensión como recibió mi equipo al principio de campeonato», que valoró el triunfo de su equipo y destacó el juego de su rival en un duelo en el que, desde su punto de vista, supieron encontrar «las ventajas y las desventajas». Con esos tres puntos más en el casillero, afronta un paréntesis en la competición que para él no lo será tanto. «Del fútbol no desconecto nunca. Ya me está preparando Juanjo (segundo entrenador) el partido que tengo que ver y no sé cuando lo voy a ver, porque tendré que comer con la familia, que normalmente la tengo a 700 kilómetros», confesó.

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