Real Oviedo | Una semana especial, como todas

Juan Antonio Anquela da instrucciones durante el entrenamiento que fue seguido por muchos aficionados.
Juan Antonio Anquela da instrucciones durante el entrenamiento que fue seguido por muchos aficionados. / ELOY ALONSO

El técnico mantiene el mismo nivel de exigencia a su plantilla que el resto de jornadas

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

Alguno, de los muchos aficionados que ayer presenciaron el entrenamiento del Real Oviedo, puede que volviera a su casa convencido de que Anquela y el equipo estaba especialmente motivado en la preparación para el encuentro del próximo domingo. Sin embargo, la alta intensidad que se vio en el entrenamiento no fue distinta a la que el técnico exige a los suyos en cada entrenamiento, cada semana.

La vuelta al trabajo del equipo supuso, como es habitual, la sesión más exigente de la semana. Hubo mucha intensidad y también trabajo táctico pensando en el rival del próximo domingo, en esta ocasión el Sporting.

La única ausencia del entrenamiento fue el extremo Aarón Ñíguez, que únicamente participó en algunos de los ejercicios y se retiró antes que el resto de los compañeros, al igual que hiceron cuando la sesión tocaba a su fin Mossa, Carlos Hernández y Saúl Berjón. Todos ellos estarán disponibles para el domingo, salvo sorpresa.

Anquela mezcló titulares y suplentes en el trabajo táctico que realizó ayer el equipo

El técnico tras la parte inicial, con trabajo físico y rondos, dividió a la plantilla en dos grupos y mientras unos realizaban ejercicios con balón a las órdenes del preparador físico Marcos Marcén, el resto, a las órdenes de Anquela trabajaba aspectos tácticos de lo que el técnico quiere para el domingo. En ese trabajo es en el que el técnico despliega toda su intensidad y no permite la más mínima falta de atención.

Además, es cuando trufa el trabajo con algunas de sus frases ingeniosas, como ayer cuando recriminó en un ejercicio a los suyos que no sabían donde estaba el balón y les espetó: «¡Hay que ser como los monagillos listos y saber donde guarda el vino el cura!». Algunos jugadores se reían, mientras que los extranjeros entendían menos, pero atendían igual, por si acaso....

En los ejercicios, el técnico, como es habitual, mezcló titulares y suplentes. En el equipo que trabajó primero formaban la defensa Cotugno, Carlos Hernández, Verdés, Christian Fernández y Mossa, con Hidi y Folch como mediocentros y en la línea de ataque Pucko, Linares y Saúl Berjón. Luego formaron Diegui Johannesson, Prendes, Verdés, Valentini, Varela; Mariga, Rocha, Yeboha, Toché y Fabbrini. El italiano jugó en la izquierda del ataque.

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En cualquier caso todo apunta a que el once será el habitual, con la única duda de si Toché pudiera tener la opción de ser titular, ya que el delantero aseguró ayer que «conforme pasan las semanas estoy mucho mejor». A este respecto, insistió en la misma tesis que ya deslizó durante la entrevista que concedió esta semana a EL COMERCIO: «Físicamente ando bastante bien y para lo que quiera el mister estaré. El tiempo que has estado sin tocar balón te cuesta mas adaptarte, pero eso ha pasado, estoy entrenando a tope y al 100%».

En los partidillos finales en espacios reducidos, el técnico animó en varias ocasiones al colombiano Olmes García, con el que charló e instó a seguir trabajando para adquirir ritmo. La única concesión de la sesión a la broma fue cuando con el último partidillo ya finalizado Fabbrini reclamaba un penalti y Anquela le dijo que lo tirara. El toscano transformó el lanzamieto con un sutil toque con el exterior ajustado al palo.

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