Real Oviedo | Anquela no baja la guardia: «No penséis que habéis ganado el mundial»

Anquela corrige la posición de Diegui Johannesson durante el entrenamiento en El Requexón.
Anquela corrige la posición de Diegui Johannesson durante el entrenamiento en El Requexón. / ELOY ALONSO

El técnico prepara con ímpetu el nuevo duelo

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Generosidad en el esfuerzo sobre el terreno de juego y modestia antes y después de los noventa minutos. Dos polos sobre los que se sustenta la filosofía de Juan Antonio Anquela, arraigada con celeridad en el seno de una afición del Real Oviedo rendida a la figura del jienense.

Aclamado como un ídolo, entre la muchedumbre oviedista apostada frente al Hotel Ayre para dar el último impulso a los azules antes del derbi, una pancarta sostenida cerca del autocar del conjunto carbayón recogía una de sus proclamas. «Si eres bueno, corres. Si no eres tan bueno, corres el doble», indicó el técnico andaluz tras el triunfo ante Osasuna. Una docena de palabras ya convertidas en lema para sintetizar una esencia que ha encandilado a la grada del Carlos Tartiere, en la que crece una ilusión que el inquilino del banquillo local trata de evitar por todos los medios que mute a euforia.

El técnico azul mostró su característico ímpetu para alertar a los suyos de los peligros del Cádiz

«No penséis que habéis ganado el Mundial», advirtió a gritos a sus jugadores para que no pierdan la perspectiva tras la victoria sobre el Sporting en el derbi ni se desvíen del sendero que les ha permitido encadenar una decena de jornadas sin derrotas. Una racha que ha llevado a los azules a luchar por situarse en la zona de ascenso directo este sábado en Cádiz, en un duelo que el entrenador oviedista preparó ayer con su característico ímpetu. «¿Por qué vais a ganar? Porque tenéis los huevos así», arengó a los suyos separando las manos, antes de entrar en ebullición con una catarata de correcciones para desgranar los peligros del próximo adversario.

«Con la velocidad que tienes no le puedes dejar salir. Si la toca de cara y la devuelven, estás muerto. Tienes cuatro tarjetas y no sabes dar una patada», alertó vehemente a Diegui Johannesson sobre las galopadas vertiginosas de su marcado en el costado del Carranza. «Si te pilla, te 'resfría'», apostilló para subrayar la productividad de una de las armas del conjunto gaditano.

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«Salen a la contra con dos jugadores muy rápidos. Sabemos que son más rápidos que nuestros defensas, pero tenemos que estar juntitos, con las ayudas y el repliegue rápido. Ya nos ha comentado el míster la manera de trabajar cuando se pierde el balón, porque sabemos que juegan en largo, en profundidad para ellos», confirmó Carlos Hernández sobre la alerta de un guía que regatea los elogios hacia su responsabilidad en la buena marcha del equipo. Antes de iniciar la concentración en el hotel previa al derbi, Arturo Elías reconocía esa labor, pero el jienense estuvo rápido para dirigir los halagos hacia sus jugadores, casi con la misma insistencia que emplea en evitar que su equipo se vea magullado por la autocomplacencia.

Los carbayones fortalecen su idilio con el triunfo mientras su entrenador recurre a la fórmula de las «orejas tiesas», como denomina al grado de alerta frente a los peligros que se ocultan en la competición liguera de la categoría de plata del fútbol español. Emboscadas como la que trata de evitar en Cádiz, escenario de una batalla directa en la larga guerra por el ascenso.

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