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Real Oviedo | Anquela diseña las bases de la reforma

Juan Antonio Anquela da instrucciones a sus jugadores. / ELOY ALONSO
Juan Antonio Anquela da instrucciones a sus jugadores. / ELOY ALONSO

El entrenador del Real Oviedo corrige sobre el terreno algunos errores cometidos en Soria y espolea a sus jugadores para el próximo duelo | El técnico azul ensaya con la zaga de tres centrales e incide en la necesidad de elevar la presión

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

Juan Antonio Anquela prepara un golpe de timón para cambiar el rumbo oviedista hacia aguas más tranquilas. Tras ser anegados en Soria y contra el Valladolid en el Carlos Tartiere, el capitán de la nave carbayona es consciente de que su tripulación no puede permitirse más naufragios si quiere llegar a buen puerto el primer fin de semana de junio, «cuando se dan las notas», como indicó la pasada temporada en Huesca el técnico jienense.

Enfrascado ya en la preparación del próximo choque, ante un Lorca que no ha podido evitar ahogarse en el pozo de la Segunda División B, el timonel azul repasó ayer en El Requexón algunas de las causas que propiciaron la zozobra en la segunda mitad del mes de abril. «Nos estamos matando», reprochó el preparador andaluz cuando empezó a desgranar alguna de las coordenadas erradas por los suyos en Los Pajaritos. «Terminan jugada y nos quedamos así mirando», explicó a gritos con los brazos abiertos en los primeros minutos de uno de sus ejercicios de cabecera, un simulacro de partido sin adversarios para pulir los automatismos en defensa y los ofensivos.

Con sus once piezas ordenadas en torno al dibujo táctico con la zaga de tres centrales y dos carrileros asentada desde finales de noviembre hasta el duelo del pasado 8 de abril, el experimentado técnico dio rienda suelta a una catarata de instrucciones en las que no escatimó en correcciones para ahogar la salida de balón rival. «Quietos ahí», fue la consigna más repetida por el jienense para mantener la primera línea de presión adelantada. «Del medio del campo no damos ni un paso atrás», apostillaba el técnico auxiliar Dani Mayo.

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Minucioso con la posición del doble pivote para que se imponga la jerarquía oviedista en la zona ancha, hizo hincapié en la importancia de la sincronía de los componentes de la sala de máquinas. «Donde no puede estar es aquí, si no se rompen todas las líneas», indicó ante un desajuste de la pareja compuesta por Mariga y David Rocha en busca de recuperar ese bloque pétreo que llevó a los azules a encadenar diez jornadas sin derrotas y les aupó hasta el podio de la clasificación.

Una solidez que el conjunto carbayón lograba aderezar con la profundidad que le otorgaban los inquilinos de los costados, desactivados por el Valladolid y el Numancia en las últimas jornadas. Esa productividad por las alas es la que podría recuperar Anquela si finalmente se decanta por recuperar el sistema con carrileros en el encuentro de este domingo en el Carlos Tartiere. «Es lo que nos dice el míster, adaptarnos al partido y también a lo que proponga el rival. Tenemos las dos formas que trabajamos, tanto la línea de cuatro como la de tres», señaló Forlín, que tras cumplir sanción la pasada jornada en Soria vuelve a estar disposición de su entrenador para comandar una zaga a la que ayer le demandó mayor celeridad en el inicio de la jugada con balón.

«El fútbol es movimiento», espoleaba a los suyos el jienense, que reconoció la disciplina táctica de sus jugadores con varios aplausos al terminar el ejercicio. Motivador y exigente a partes iguales, el jienense, como logró durante la primera vuelta, reajusta las piezas en busca de reconstruir la fortaleza del Tartiere en el tramo definitivo.

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