Real Oviedo

Real Oviedo | Anquela no solo es intensidad

Anquela hace estiramientos junto al resto del equipo en El Requexón.
Anquela hace estiramientos junto al resto del equipo en El Requexón. / ELOY ALONSO

El técnico trata de inculcar a los jugadores una concentración máxima en cada acción | El entrenador quiere un equipo atrevido y vertical que además presione desde arriba la salida de balón del contrario para recuperar cuanto antes

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

La palabra más repetida desde que Juan Antonio Anquela se puso al frente del Real Oviedo la pasda semana es la intensidad. Los propios jugadores azules vienen insistiendo desde entonces en que ese es el ingrediente fundamental que marca cada entrenamiento y los dos partidos amistosos que se han jugado. Sin embargo, esa intensidad no solo tiene la acepción más común en el mundo del fútbol, que se traduce en correr, presionar y ser agresivo. La 'intensidad' de Anquela tiene otras aristas y son concentración y atención máxima, defensiva y ofensivamente.

Las primeras ideas que el técnico está tratando de transmitir a los suyos es que durante los 90 minutos del partido hay que estar concentrados en el juego, con balón y sin balón.

En la fase defensiva del juego el técnico insiste a los jugadores que participan en la jugada que estén encima de los rivales, pero también en los entrenamientos y partidos pide al resto que estén atentos al juego, a ocupar las zonas a las que puede llegar el balón y estar prevenidos para poder intervenir.

Además, en el trabajo que se ve en El Requexón el técnico inculca a los suyos unas directrices sencillas para la salida de balón desde atrás, que pasan fundamentalmente por llevar el balón a las bandas en inicio del juego, tratando así de evitar pérdidas en zonas comprometidas del campo. Si de algo le sirve a Anquela su experiencia en la categoría es para saber que muchas de las acciones de peligro se producen por robos y contraataques.

Los cambios largos de orientación es otra de las características que el técnico trata de dar al equipo. Siempre pide a sus jugadores diagonales a la otra banda, en zonas más descongestionadas para iniciar los ataques con velocidad.

La intensidad que quiere el técnico también se traduce en concentración y coordinación para ir a la presión. El técnico insiste en que los jugadores que no están participando en las jugadas de ataque estén en zonas del campo que les permitan sumarse a la presión con rapidez, en caso de pérdida, para robar cuanto antes el balón. No quiere, por tanto, esfuerzos en solitario de los jugadores que les hagan desgastarse de forma esteril.

En ataque, el pasado sábado ante el Vetusta, el técnico insistió una y otra vez a los jugadores de banda que buscaran el uno contra uno y encararan al rival. En repetidas ocasiones, por ejemplo, gritó a Saúl Berjón «a por él» cuando estaba ante un defensor. Eso es parte de la intensidad que el entrenador quiere en el juego de ataque, donde no quiere dar tregua al rival.

El juego que Anquela quiere para los suyos incluye la verticalidad y la velocidad como armas fundamentales y no parece que este año se vaya a ver un equipo defensivo. Si insiste en el orden, pero con el objetivo de recuperar pronto el balón para atacar y buscar la portería contraria con rapidez.

Lo que ha dejado claro en lo visto hasta ahora es que le gusta jugar con dos delanteros, aunque con matices. El técnico quiere puntas con características diferentes y que se complementen. En ese sentido, en la entrevista concedida a EL COMERCIO, el entrenador explicaba que él en Huesca jugaba con dos delanteros, ya que a Samu Sáiz así lo consideraba, aunque por sus características partía de posiciones más retrasadas y era el encargado de dar el último pase, más que de rematar o finalizar.

Hasta ahora en los dos partidos disputados, el técnico ha alineado siempre a dos delanteros, aunque en ocasiones uno de ellos era Asier, un jugador de perfil más similar a Samu Sáiz. Por ello, no es descartable que en próximos ensayos el técnico utilice a Saúl Berjón en esa posición, buscando su buena asociación con los compañeros.

En las bandas la apuesta por la velocidad parece clara, con la llegada de jugadores como Aarón o Pucko, que además, no están exentos de capacidad de trabajo y sumarse a la presión sobre los contrarios.

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