Un antídoto para frenar el vértigo azul

Un antídoto para frenar el vértigo azul
Mariga lucha por la posición con el centrocampista del filial Borja Sánchez. / ELOY ALONSO

El Oviedo, que ha cedido puntos en sus tres últimos duelos ante rivales de la zona baja de la tabla, persigue un impulso este domingo

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Consciente de que cada paso en falso recibe mayor penalización en este tramo del abrupto camino de la Segunda División, el Real Oviedo regresará este domingo al abrigo del estadio Carlos Tartiere para tratar de encontrar una buena posición en la senda que conduce a la cumbre. Retomada su escalada clasificatoria en Lugo, impulsado por el gol de Diegui Johannesson ante millares de sherpas oviedistas en las gradas del Anxo Carro, el conjunto azul pone a prueba su mal de alturas ante un Nástic ubicado en una ladera de menor altura, pero con el viento de cara fruto de sus victorias ante dos aspirantes a cotas elevadas como el Valladolid y el Lugo.

Casi infalible en el cuerpo a cuerpo frente a los pesos pesados de la categoría de plata del fútbol español, al conjunto carbayón solo le envió a la lona en el ring azul el Rayo, pero en sus últimos combates ha echado en falta contundencia en sus acometidas para noquear a los púgiles del segundo escalón de la tabla en sus combates más recientes. «Cuando hemos jugado con equipos de arriba se nos ha dado mejor en casa y con los equipos de abajo nos ha costado más», reconocía ayer Mossa, que recela de su exequipo y el contexto clasificatorio en el que llegará envuelto a la capital del Principado. Los tarraconenses, con el colmillo más afilado como visitantes que delante de su afición, quieren interponerse en el proceso de reconstrucción de la fortaleza oviedista, resquebrajada por las trincheras cavadas por sus últimos adversarios en el municipal ovetense.

Más Real Oviedo

La estratagema ofensiva de Juan Antonio Anquela, modificada en Lugo para reordenar a su tropa en torno a su esquema predilecto (1-4-2-3-1), regresará desde el inicio meses después al municipal ovetense para frenar los reveses sufridos ante adversarios que priorizaron el contraataque frente al intercambio de golpes. Con la salvedad del K. O. propinado al Granada, no pudieron derribar a los últimos contendientes que pugnaron contra él en el Carlos Tartiere.

Los azules se atascaron por primera vez en este 2018 en su feudo ante el Albacete, que se cubrió con acierto para arañar un empate sin goles pese a las continuas alertas previas del entrenador oviedista. Visiblemente enfadado tras la actuación de su equipo desde su puesta en escena, desacorde a las advertencias que el jienense había formulado de manera reiterada a sus pupilos. Repetido el resultado quince días más tarde frente al Barça B tras un derechazo certero de Toché anulado por el árbitro, el gancho sobre la bocina del Córdoba en el penúltimo asalto de marzo impidió a los oviedistas levantar los brazos en señal de victoria en El Arcángel. Cruel final que sufrieron una semana después en el Carlos Tartiere a manos del Alcorcón, de nuevo otro equipo que lucha por eludir el descenso. Con más creatividad en su vanguardia, los azules buscan continuar su ascenso clasificatorio ajeno a las escaramuzas de la zona baja.

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