Arropados en Sevilla

Casi dos centenares de aficionados oviedistas apoyaron al equipo en las gradas de la ciudad deportiva del Sevilla. / ISMAEL MOLINA
Casi dos centenares de aficionados oviedistas apoyaron al equipo en las gradas de la ciudad deportiva del Sevilla. / ISMAEL MOLINA

Dos centenares de aficionados azul disfrutaron con la nueva victoria desde las gradas del estadio sevillano

R. J. GARCÍA SEVILLA.

Da igual donde juegue el Real Oviedo. Nunca está solo. Ayer no fue una excepción. Y, en la ciudad deportiva del Sevilla, en el antiguo Nervión, cerca de dos centenares de aficionados oviedistas disfrutaron con la tercera victoria del equipo a domicilio.

El frío y fuerte viento que azotó la grada durante todo el partido no hicieron que se desalentaran los oviedistas, que se hicieron oír más que el millar de aficionados del filial sevillista. Los jugadores, de hecho, se refirieron tras el encuentro a lo difícil que se había hecho el juego por el fuerte aire, que complicaba el control del balón.

Los seguidores oviedistas, unos llegados desde Oviedo y otros desde distintos puntos de España, como el periodista británico Sid Lowe, que acudió con su hijo Mateo, pudieron celebrar con los jugadores una victoria que supo mejor por lo sufrida que resultó.

El equipo de la presente temporada invita a viajar más que el de la pasada temporada, ya que, a estas alturas ya suma tres victorias, tres empates y cuatro derrotas, mientras que el pasado curso en toda la campaña ganó cuatro y terminó cinco en tablas. Un ejemplo del mal rendimiento de los oviedistas la pasada temporada fue, precisamente, el partido ante el filial sevillista. Al descanso perdía 3-0 y el partido acabó con un 5-3, con dos goles en los minutos finales que solo maquillaron el resultado.

Momentos intensos

El primero de los tres momentos que más intensamente se vivió en la grada fue la expulsión de Yeboah, un jarro de agua fría, ya que encuentro se ponía cuesta arriba. Sin embargo, la decepción duró poco. Un cuarto de hora aproximadamente. Lo que tardó David Rocha en mandar a la escuadra un lanzamiento de falta desde la frontal, con la que se resarció del penalti fallado la pasada semana, que además dedicó a su abuela, fallecida hace un par de semanas.

El gol acabó de meter en el partido a los seguidores azules, que volvieron a disfrutar y hacerse escuchar cuando Alfonso Herrero detuvo el lanzamiento de penalti efectuado por Curro. El mismo sufrimiento en el campo y en la grada hasta el pitido final, cuando los jugadores se fueron a la zona que ocupaban los oviedistas para celebrar con ellos la cuarta victoria, que les sitúa en el 'play off'.

La fiesta se prolongó al vestuario, donde los jugadores se hicieron la tradicional foto de grupo celebrando la victoria. En la instantánea que el club subió a sus redes sociales destacaban los aparatosos vendajes, azules, que lucían en sus cabezas Carlos Hernández y Ramón Folch, que se produjeron sendas heridas en la cabeza al chocar entre sí al ir al despejar un balón en el área. Eso no les impidió acabar el encuentro. Ni siquiera despejar con la testa en los muchos balones que el filial hispalense trataba de colgar una y otra vez sobre el área de Alfonso Herrero.

El equipo permaneció en Sevilla hasta primera hora de la noche, cuando tomó un avión directo en dirección al Principado. El equipo volverá a los entrenamientos mañana para preparar el último encuentro del año, ante la Cultural Leonesa, con el objetivo de acabar con una nueva victoria.

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