Real Oviedo

Las bajas del Real Oviedo pasan factura en la medular

El argentino Folín trata de hacerse con un balón en presencia de varios rivales, en el encuentro del pasado lunes ante el Zaragoza. / ÁLEX PIÑA

Anquela no puede contar con tres de los cinco mediocentros que tiene en la plantilla oviedista | Las recuperaciones de Mariga, que parece la más próxima, junto con las de Hidi y Edu Cortina, se antojan claves para el futuro del equipo

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

El centro del campo suele considerarse la sala de máquinas de los equipos ya que es el lugar desde donde nace el juego propio y desde donde se frena el del contrario. En el caso del Real Oviedo, es la zona más mermada por las lesiones desde que se inició la temporada. Se trata de una situación que ha obligado al entrenador, Juan Antonio Anquela, a buscar soluciones, como la del pasado lunes, cuando situó a Forlín en el centro del campo, aunque no es su puesto habitual, ya que el argentino ha ofrecido el mejor rendimiento de su carrera como defensa central.

A la hora de configurar la plantilla para la presente temporada, el club azul decidió contar con cuatro medios para disputarse los dos puestos del doble pivote. Uno de ellos, David Rocha, ya estaba en la plantilla, mientras que se realizaron otras tres incorporaciones: Folch, Mariga y Hidi. Además, la buena pretemporada del canterano Edu Cortina le hizo ganarse la confianza del técnico, que cuenta con él como uno más.

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Sin embargo, la realidad es que, en lo que va de temporada, solo Folch -el único jugador junto a Juan Carlos que ha disputado todos los partidos- y David Rocha han estado disponibles para el técnico, un hecho que ha mermado sensiblemente sus variantes para esa demarcación. Y el Real Oviedo se resiente.

Folch se ha convertido en la piedra angular de Anquela. El técnico reconoció en pretemporada, ante unas molestias del catalán, que había que ser especialmente cuidadosos con él por su importancia para el equipo azul. Por su parte, Rocha, que parecía partir con un papel secundario, ha tomado protagonismo ante las ausencias, hasta que el pasado lunes se quedó en el banquillo.

La mala fortuna de los azules comenzó en la segunda jornada, cuando Mariga, que se había incorporado tarde a la pretemporada, disputó sus primeros minutos. El keniata saltó al césped del estadio de los Juegos Mediterráneos a falta de 22 minutos para el final, pero cuando apenas había tocado un par de balones sufrió una lesión muscular que le mantiene apartado del equipo desde entonces. La pasada semana Mariga comenzó a trabajar sobre el césped, a tocar balón y parece que pronto podrá regresar, aunque con falta de ritmo por la inactividad.

En el caso del húngaro Hidi, también la mala fortuna se cebó con él. El medio jugó la última media hora ante el Rayo Vallecano, en la primera jornada, y dio un pase de gol a Saúl Berjón con el que demostró que podía ser una pieza clave para Anquela. El húngaro fue titular en las dos siguientes jornadas: en Almería y ante el Reus, donde, al filo del descanso, en un choque con un contrario se fracturó un dedo del pie que le mantendrá al menos otro mes de baja.

Las desgracias en esa parcela del campo no hicieron excepción con el canterano Edu Cortina, quien entró en la primera convocatoria de Liga, pero luego se perdió el encuentro de Reus por haber sido expulsado con el filial y se lesionó en el hombro en el calentamiento del partido de Copa del Rey, que le hizo ser baja.

Anquela espera como agua de mayo por la recuperación de Mariga ante los tres próximos compromisos que vendrán en una misma semana.

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