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Real Oviedo | Un banco de pruebas prometedor

Anquela dialoga con el secretario técnico oviedista, Ángel Martín González, sobre el césped del Carlos Tartiere.
Anquela dialoga con el secretario técnico oviedista, Ángel Martín González, sobre el césped del Carlos Tartiere. / ELOY ALONSO

El Real Oviedo cierra con solo una derrota una pretemporada con protagonismo para los canteranos | Anquela ha comenzado a imprimir su sello en el equipo carbayón a través de una intensa presión y una defensa sin apenas fisuras

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

En un período del calendario en el que la trascendencia de los resultados se difumina en favor de la capital importancia de las sensaciones, el Real Oviedo ha activado la cuenta atrás para el inicio liguero henchido de moral. El triunfo y buen juego desplegado en la cita que cerraba el telón de la pretemporada ante el Valladolid, llamado a luchar por el mismo objetivo clasificatorio que el conjunto azul, tiñen de esperanza el nuevo proyecto del club carbayón liderado por Anquela desde el banquillo, repleto de caras nuevas y con la ilusionante irrupción de las perlas de la cantera.

Preocupado desde el primer día de su etapa en el Real Oviedo por «construir un equipo», Anquela ha elegido la solidez defensiva como su pilar maestro. El técnico jienense, que desembaló a los azules con apenas catorce jugadores de la primera plantilla, ha comenzado a ensamblar las piezas en su engranaje con prioridad al correcto funcionamiento de retaguardia. En pleno goteo de refuerzos, con una decena de incorporaciones desambarcando en El Requexón y una mezcla entre jugadores del filial y el primer equipo en sus alineaciones, el conjunto carbayón comenzó a mostrarse como un bloque sin fisuras que minimiza las concesiones a su adversario.

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En los nueve compromisos que han compuesto el banco de pruebas de los azules este verano, los oviedistas solo han recibido cinco goles. Tres de ellos encajados en jugadas de estrategia, aunque por esa vía fabricaron cuatro en la decena de dianas que han festejado durante sus cinco semanas de preparación. Una doble vertiente que el conjunto dirigido por el técnico andaluz ha mostrado durante su puesta a punto para el primer choque oficial que disputará este domingo.

Con el cerrojo instalado en su portería, impenetrable en cuatro de los nueve duelos preparatorios, los de Anquela han sufrido los efectos de la teoría de la manta corta tantas veces ilustrada en el fútbol. Los carbayones se taparon los pies, pero durante gran parte de los encuentros acusaron la falta de calor en las zonas de cabeza, como reflejó un escaso volumen ofensivo que les llevó a encadenar una sequía goleadora de tres partidos. «En todos los partidos, aunque en alguno nos ha faltado poderío arriba, el equipo ha competido siempre bien, ha sido intenso y ha dado buenas sensaciones», argumentó Anquela acerca de una puesta a punto en la que ha empleado hasta 37 jugadores.

21 pertenecen actualmente a la primera plantilla y una quincena han emergido desde las categorías inferiores del club, el que ha dejado tras cuatro temporadas en él Susaeta, presente en las dos primeras alineaciones puestas en liza por el técnico jienense. El entrenador andaluz ha repartido minutos entre las perlas de la cantera, con especial continuidad para Edu Cortina, Prendes, Asier y Viti, al que ha retrasado en varias ocasiones respecto a su demarcación natural con una sobresaliente respuesta del joven extremo lavianés.

La profundidad del joven jugador, que se estrenó en Segunda División antes de alcanzar la mayoría de edad, ha sido uno de los recursos ofensivos de un período estival en el que Linares ha puesto su firma a la mitad (5) de los goles conseguidos por el conjunto azul. El otro 50% de la cuenta anotadora corresponde a un doblete de Toché, un tanto de Jorge Ortiz y otro de Aarón Ñíguez, que dejó su impacto en el marcador ante dos rivales de Segunda División como el Lugo y el Valladolid.

El ilicitano, que firmó el tanto del triunfo en Ribadeo al ejecutar de forma magistral un libre directo y asistió a Jorge Ortiz para desnivelar el marcador el pasado sábado en Luarca, se postula como figura capital en las acciones a balón parado de los azules, que han acometido una profunda reestructuración en una retaguardia en la que ha destacado Diegui Johannesson. El lateral ha sido uno de los más empleados por Anquela en una fase preparatoria en la que la mala noticia la encarnó Fabbrini, víctima de una grave lesión en su rodilla izquierda que ha obligado al técnico andaluz ha buscar alternativas en la mediapunta. El balance azul en el período estival es de tres triunfos, cinco empates y apenas una derrota, por la mínima y ante un rival de Primera como el Eibar tras unas tablas ante otro conjunto de la élite como el Dépor. Motivos para la esperanza antes de que el Carlos Tartiere albergue el estreno oficial del nuevo proyecto ante el Rayo este domingo.

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