Real Oviedo

Real Oviedo | Un punto de inconstancia

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Los de Anquela siguen teniendo altibajos y falta de continuidad en los partidos que empiezan bien | Carlos Hernández empató el encuentro con un remate de cabeza tras un saque de esquina a los pocos minutos de la reanudación

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

El segundo punto consecutivo del Real Oviedo es la constatación de que el equipo es inconstante. Ante el filial azulgrana fue una prueba más, con un equipo que comenzó muy bien cada periodo pero que se fue diluyendo en la fase final.

El partido tuvo alternativas en el control del juego, pero el conjunto catalán tuvo más posesión. El equipo empezó bien y acabó mal la primera mitad. Reaccionó tras el descanso gracias al empate de Carlos Hernández. Luego volvió a ceder terreno al Barcelona B, aunque en el arreón final el equipo tuvo una clara ocasión en las botas de Owusu.

1 Barcelona B

Ortolá; Morer (Tarín,m.83), David Costas, Cuenca, Cucurella; Fali (Vitinho, m.74), Sarsanedas (Carles Pérez, m.63), Aleñá, Arnáiz, Busquets; y Lozano.

1 Real Oviedo

Juan Carlos; Cotugno, Carlos Hernández, Verdés, Christian Fernández (Mossa, m.90); Forlín, Folch; Pucko (Linares, m. 51), Aarón Ñíguez, Saúl Berjón (Owusu, m.74); y Toché.

árbitro
Figueroa Vázquez, del Comité Andaluz. Mostró tarjetas amarillas a Sarsanedas por parte local, y a los visitantes Verdés y Christian Fernández.
goles
Goles: 1-0: m. 41, José Arnáiz. 1-1: m. 55, Carlos Hernández.
incidencias
nutrida presencia de aficionados azules en las gradas del Mini Estadi. Se dejó notar la hinchada azul liderada por la peña oviedista de Barcelona.

El conjunto azul formó con el mismo equipo que la pasada jornada empató ante el Zaragoza, con Pucko en la banda derecha del centro del campo.

Los comienzos del partido fueron prometedores para los azules, que salieron a buscar el campo contrario a ejercer una presión intensa sobre la salida de balón del conjunto catalán, que no acababa de ser capaz de realizar su juego de toque.

Una prueba de la presión de los azules fue como Toché antes de los díez minutos puso en un par de ocasiones en peligro a Ortolá, cuando el portero tenía el balón en los pies y rechazó al cuerpo del murciano.

Lo que estaba claro es que Anquela quería que los suyos mandaran en en campo y lo hacían a base de esa presión alta que les permitía que el balón estuviera más cerca del área catalana.

Además de un par de disparos sin demasiado peligro, los azules tuvieron su primera ocasión en un disparo de Saúl Berjón que el portero detuvo sin demasiados problemas, ya que iba bastante centrado.

En ataque el equipo no encontraba el camino y únicamente algunos escarceos de Aarón Ñíguez, que se movía por la frontal, parecían generar desajustes en la defensa catalana, que no pasó por demasiados apuros. El otro recurso era Saúl Berjón, que lo intentó, pero no acabó de culminar ninguna de sus acciones.

El paso de los minutos comenzó a despertar al filial, tal vez por la menor intensidad en la presión oviedista, y se fue haciendo con el control del juego en el centro del campo. Una falta sacada por Arnáiz desde el córner, fue el primer aviso de los locales, que ya por entonces dominaban el partido.

El equipo azul apenas era capaz de combinar en el centro del campo y acababa recurriendo a balones largos que tenían toda la ventaja para la defensa.

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La parte final de la primera mitad fue de claro dominio de los los azulgranas, que cada vez creaban más peligro y mandaban ante un Oviedo que ya no mantenía la presión que les había dado buenos resultados en el inicio.

El gol de los locales nació de un ataque azul, ya que un rechace en el área catalana originó una contra en la que los centrales no acertaron a cortar y José Arnáiz se internó por el lateral del área y batió a Juan Carlos con un disparo cruzado.

El gol era el justo premio al mejor juego de los locales, que estaban mandando en el terreno de juego.

La salida de los azules en la reanudación parecía producto de que Anquela no perdió el tiempo en el vestuario y el equipo se volcó sobre la portería contraria desde el inicio. Prueba de ello fue que antes del primer minuto los ovetenses lanzaron su primer córner. El remate de cabeza de Folch se lo encontró Ortolá en la misma línea.

Esa acción sería una premonición de lo que pasó pocos minutos después. Un nuevo saque de esquina lo remató el defensa central Carlos Hernández anticipándose a la defensa y haciendo inútil la estirada de Ortolá, que llegó a tocar levemente el balón.

El empate dio un nuevo giro al encuentro, que se abrió algo más, con dudas por parte de los locales y mejor disposición anímica de los ovetenses. Los carbayones volvieron a generar peligro en un disparo desde la frontal de Folch, que el portero rechazó y cuando Toché llegaba lo hacía en fuera de juego.

El partido entró en una fase de descontrol, sin que ninguno de los dos conjuntos fuera capaz mandar, pero los azules parecían más cómodos en ese intercambio de golpes y más metidos en el juego.

El juego azul se vio merjorado con la prensencia de Linares en la mediapunta, lo que mandó a Aarón Ñíguez a la derecha, donde estuvo más efectivo.

Al igual que en la primera mitad, el Barcelona B acabó dominando y tuvo un par de ocasiones en las botas del Choco Lozano. Pero la más clara fue para Owusu, que solo en el área mandó al lateral de la red.

En el intercambio de golpes del final del encuentro estuvo más cerca el gol de los ovetenses que el de los catalanes.

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