La brújula del Carlos Tartiere

Anquela bromea durante el entrenamiento./ELOY ALONSO
Anquela bromea durante el entrenamiento. / ELOY ALONSO

El Real Oviedo se escuda en la fortaleza de su feudo este curso para salir el domingo de su bache

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

El Real Oviedo se prepara para dar el golpe este domingo en un combate de altura. Los azules cruzarán su camino en el Carlos Tartiere con el del Granada, un peso pesado de la categoría de plata del fútbol español con un fin de trayecto ambicioso marcado en su hoja de ruta.

El cuadro nazarí, al igual que el carbayón, anhela clavar su bandera en la cima al término de la temporada para derribar la puerta de la élite del fútbol nacional. El primer giro en ese itinerario pasa por retomar una senda de la victoria de la que ambos equipos se han separado en las últimas jornadas. Desnortados en tierras tinerfeñas, los oviedistas buscan un punto de inflexión en su feudo, su catapulta este curso cada vez que amenazaban con perderse en la sequía de victorias.

Como un púgil espoleado por el aliento de sus seguidores, el conjunto que dirige Juan Antonio Anquela ha arremetido con rabia en el Carlos Tartiere a la semana siguiente a la que su rival le envió a la lona con más dureza. Ocurrió tras el primer gancho a la mandíbula que les dejó contusiones en Granada y con el encajado dos semanas después en Alcorcón. Los azules se levantaron con fiereza tras ambos golpes para volver a sumar por partida triple como necesitan este domingo y así invertir una dinámica de resultados que reconduzca un trayecto que discurrirá en su mayoría por el Carlos Tartiere de aquí a final de campaña.

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De la docena de duelos que le quedan por librar a la tropa de Anquela hasta la conclusión del campeonato liguero, siete los albergará el feudo azul, al que llegarán durante el mes de mayo los dos últimos clasificados. El conjunto carbayón ha completado las treinta primeras jornadas con los mismos puntos (46) que la pasada temporada a estas alturas y confía en recuperar el magnetismo con el triunfo en el municipal ovetense que le llevó a ser el mejor local del año 2017.

Una autoridad interrumpida con dos empates sin goles desde el pasado 17 de febrero que ambiciona dejar atrás en el cuerpo a cuerpo con el Granada, vulnerable a domicilio como ilustra el reparto porcentual de su casillero. El equipo que dirige José Luis Oltra solo ha sumado como visitante 14 de los 49 puntos que ha cosechado este curso y en las dos últimas jornadas ha visto frenada con sendas derrotas la escalada clasificatoria que le había encaramado al podio de la clasificación.

«Defended por orden, no por amontonamiento», ordenaba ayer Anquela a sus jugadores, perfilando la barrera para frenar a un cuadro nazarí con una potente parcela ofensiva que ve reducido su impacto cada vez que se aleja de Los Cármenes. Los granadinistas, autores de 42 goles esta temporada, solo han conseguido 14 en sus quince duelos como visitante.

El conjunto carbayón, con su arsenal remozado tras las bajas de sus dos arietes, espera neutralizar a un adversario que lidera el bombardeo de centros al área en Segunda División para atajar su sequía de cinco jornadas sin victorias. Obligados a claudicar la pasada jornada ante el Tenerife, los oviedistas confían en dar continuidad a la capacidad de reacción mostrada a lo largo de esta temporada, en la que tras sufrir un nocaut siempre ha evitado otro en el siguiente combate. La brújula del Carlos Tartiere reaparece para reconducir el rumbo.

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