Real Oviedo

El Oviedo acaba con su buena racha

Cádiz-Real Oviedo
Ismael Molina

La expulsión de Rocha pasada la media hora condicionó el encuentro, pese a que los azules fueron capaces de adelantarse en el marcador

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

El Real Oviedo acabó con su buena racha de diez encuentros sin perder, tras caer en Cádiz, en un partido marcado por una expulsión en el primer tiempo, que condicionó el encuentro.

No obstante, los de Anquela plantaron cara y se adelantaron con un gol de Linares. La segunda mitad se les hizo demasiado larga y acabaron cayendo con la cabeza alta.

Con igualdad numérica los ovetenses tenían el partido controlado y parecía que podían llevarse el encuentro.

2 Cádiz

Cifuentes; Carpio, Servando, Kecojevic, Bijker; Garrido (Eugeni, m.64), Abdullah (Perea, m.46), Álex Fernández, Salvi, Álvaro; y Barral (Jona, m.46).

1 Real Oviedo

Alfonso; Carlos Hernández, Forlín, Christian Fernández (Toché, m.81); Diegui Johannesson, Folch, Rocha, Mossa; Aarón Ñíguez (Cotugno, m.65), Linares y Saúl Berjón (Verdés, m.75).

goles
0-1: min.54, Linares; 1-1: min.72, Perea; 2-1: min.79, Servando.
árbitro
Pulido Santana, del Comité canario. Mostró tarjetas amarillas a Álvaro, Abdullah, por los locales y a los visitantes Aarón Ñíguez, Forlín, Christian Fernández, Mossa, y expulsó con roja directa a Rocha a los 34 minutos.

Las partituras antes del encuentro no admitían dudas y desde el inicio del encuentro se cumplieron, sin que se despistara ni una nota. Los dos equipos no hacían concesiones y esperaban la luz en las bandas. En el caso de los locales el peligro era latente con la velocidad de Salvi y Álvaro, mientras que los ovetenses esperaban un chispazo de Saúl o Aarón.

Sin embargo, por ambos bandos las precauciones eran muchas y los riesgos escasos, lo que tenía el balón alejado de las áreas.

No obstante, el primer susto lo llevaron los oviedistas, cuando estaban con un jugador menos, ya que Carlos Hernández estaba siendo atendido en la banda de un golpe en la cara. El centro desde la izquierda de Álvaro lo cabeceó picado Barral, pero Alfonso llegó para meter la mano un mandar a saque de esquina.

Ninguno de los dos equipos quería combinar por el centro, una zona de riesgo para los técnicos y la mayor parte de las acciones acababan con algún balón largo sobre las áreas, en los que las defensas se imponían una y otra vez. El resultado era aburrimiento para los aficionados en la grada.

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En ese intercambio de precauciones, el balón estaba más tiempo en los pies de los jugadores de Anquela, que tenían más interés en elaborar. La otra diferencia es que los azules presionaban más arriba e impedían a los de Álvaro Cervera avanzar con el balón.

Iban pasando los minutos sin que sucediera casi nada, hasta que una buena contra de los azules rompió la monotonía. Saúl Berjón recuperó un balón que pasó a Linares, quien al primer toque envió para la carrera de Aarón, pero Alex llegó para cruzarse y permitir a Cifuentes despejar.

Sin embargo, lo que dio un giro al partido fue la más que rigurosa expulsión del centrocampista Rocha. Fue en una salida a la contra de los ovetenses, en la que el extremeño se lanzó al suelo para intentar hacerse con el balón dividido y también lo hizo Carpio, que salió peor parado del choque. Cuando los jugadores azules discutían con el colegiado lo que esperaban que fuera una tarjeta amarilla, Pulido Santana sorprendió a todos mostrándole la roja, por lo que los oviedistas se quedaban con uno menos a los 34 minutos.

La reacción de Anquea fue pasar a defensa de cuatro y adelantar a Forlín al centro del campo, mientras en la banda ya calentaban Hidi y Mariga. El argentino pasaba a formar pareja con Folch

En el terreno pasó lo contrario de lo esperado, ya que el conjunto ovetense, con uno menos dio un paso al frente y tuvo más dominio del balón y estuvo más cerca de adelantarse en el marcador, en especial en un lanzamiento de falta de Saúl Berjón, que Cifuentes rechazó con apuros, sin que llegara ningún oviedista al balón muerto.

En el descanso Álvaro Cervera buscó la forma de aprovechar la superioridad y realizó un doble cambio dando entrada a Perea por Abdullah, que había perdido algún balón peligroso, mientras que Jona sustituyó a Barral en el ataque.

Los gaditanos salieron volcados sobre la portería de Alfonso y empezaban a aprovechar la superioridad numérica en el terreno de juego.

Sin embargo, los azules no se rinden y tienen un recurso en el que no importa los jugadores que haya en el campo, el balón parado. Una falta que botó Saúl Berjón desde un costado lo remató Linares con la coronilla, casi de espaldas, al larguero y dentro de la portería de Cifuentes.

El gol quitó cualquier pretexto a los gaditanos para dar un paso más y Álvaro Cervera agotó los cambios para dar entrada a Eugeni, mientras que Anquela dio entrada a Cotugno por Aarón Ñíguez. El asedio cadista dio sus frutos y Álvaro remató al larguero de cabeza.

La tuvo el Oviedo para hacer el segundo en un remate de cabeza de Christian en un córner, pero los que marcaron fueron los locales, en un balón que Perea recogió en el lateral del área y tras recortar batió a Alfonso.

La reacción de Anquela fue cambiar a defensa de cuatro y adelantar a Forlín al centro del campo, mientras en la banda ya calentaban Hidi y Mariga. El argentino pasó a formar pareja con Folch. En el terreno pasó lo contrario de lo esperado ya que el conjunto ovetense, con uno menos, dio un paso al frente y tuvo más dominio del balón y estuvo más cerca de adelantarse en el marcador. En especial, en un lanzamiento de falta de Saúl Berjón que el guardameta Cifuentes rechazó con apuros, sin que llegara ningún oviedista al balón muerto.

Álvaro Cervera buscó en el descanso la forma de aprovechar la superioridad y realizó un doble cambio. Dio entrada a Perea por Abdullah, que había perdido algún balón peligroso, y Jona sustituyó a Barral en el ataque.

Los gaditanos salieron volcados sobre la portería de Alfonso y empezaban a aprovechar la superioridad numérica en el terreno de juego. Sin embargo, los azules no se rindieron y recurrieron a un recurso en el que no importa los jugadores que haya en el campo: el balón parado. Una falta que botó Saúl Berjón desde un costado lo remató Linares con la coronilla, casi de espaldas, al larguero, primero, y dentro de la portería de Cifuentes, después.

El gol quitó cualquier pretexto a los gaditanos para dar un paso más y Álvaro Cervera agotó los cambios al dar entrada a Eugeni, mientras que Anquela cambió a Cotugno por Aarón Ñíguez. El asedio cadista empezó a dar sus frutos y Álvaro remató al larguero de cabeza. La tuvo el Oviedo para hacer el segundo en un remate de cabeza de Christian en un córner, pero los que marcaron fueron los locales en un balón que Perea recogió en el lateral del área y, tras recortar, batió a Alfonso.

Anquela dio entrada a Verdés por Saúl para tratar de apuntalar el equipo, pero eso no evitó el segundo gol local en un remate de Servando en un saque de esquina. La pelea con un hombre menos fue muy desigual y, aunque el equipo lo intentó hasta el final, los tres puntos y la oportunidad de meterse en puestos de ascenso directo –incluso con un empate– se quedaron en tierras gaditanas.

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