Real Oviedo | Fuerzas aéreas oviedistas

Carlos Hernández cabecea para firmar ante el Numancia uno de sus 5 goles.
Carlos Hernández cabecea para firmar ante el Numancia uno de sus 5 goles. / ÁLEX PIÑA

El Oviedo ha logrado diez de sus treinta y cuatro goles este curso con remates de cabeza

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Con el paso de las jornadas, el Real Oviedo se afianza en el podio de la tabla clasificatoria en Segunda. Impertérrito en Huesca y Vallecas, dos territorios propicios para una emboscada local, el conjunto carbayón ha refrendado su metamorfosis competitiva a domicilio, que le ha permitido encadenar siete duelos indemne.

En busca de su octava batalla con botín dentro de su lucha por finalizar la temporada en los puestos de privilegio, la tropa azul empieza a consolidar una jerarquía que infunde respeto al adversario. Una alerta que se acentúa cuando el balón vuela sobre los metros finales del terreno de juego, a causa de un potencial aéreo carbayón que han sufrido ocho equipos a lo largo de esta temporada.

El ejército a las órdenes de Juan Antonio Anquela se mueve con acierto en su vanguardia. Lo refleja el 17% de efectividad en sus remates que le convierte en el tercer equipo más eficaz de la categoría de cara a la meta rival. Solo el Valladolid supera en anotación a los azules, con un arsenal que parece guardar siempre un proyectil en la recámara.

Potenciado por el laboratorio del técnico jienense en las acciones de estrategia, los oviedistas dan el golpe en las alturas. Diez de sus treinta y cuatro goles esta temporada guardan un denominador común, con el sello de la precisión en el remate de cabeza.

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El prolífico idilio con el gol a base de testarazos en las filas oviedistas esta temporada lleva impresas cuatro firmas. Demostraron su oportunismo en el área rival Carlos Hernández y Linares, que ejerció como asistente en las otras dos ocasiones en las que los oviedistas sacaron provecho de esa faceta, con Cotugno y Diegui Johannesson como inesperados artilleros.

La conexión goleadora azul en las alturas se nutre principalmente de la precisión en el golpeo de uno de sus máximos goleadores, Saúl Berjón. El ovetense es el tercer jugador que más centros buenos sirve en la categoría de plata, tras el granadinista Pedro y el franjirrojo Embarba, y de esas invitaciones al gol se han beneficiado Linares y Carlos Hernández.

El central jienense es quien mayores réditos está sacando de las disputas aéreas en el área de castigo para destaparse como la revelación goleadora de los carbayones esta campaña. Su académico testarazo a la salida de un saque de esquina botado por Saúl Berjón el pasado viernes en Vallecas le permitió celebrar su quinta diana del curso y superar su mejor registro en la faceta anotadora de su carrera profesional.

Junto a Aarón Ñíguez, Saúl Berjón y Toché, lidera el ránking de artilleros oviedistas. Reclutado el pasado verano del Lugo con la vitola de especialista en las acciones a balón parado la faceta defensiva y ofensiva, está acreditando esa condición de agente doble.

Su potencia de salto y habilidad para ubicarse en el lugar justo en el momento adecuado han tenido efecto balsámico para la tropa de Anquela. Cuando el zaguero jienense perfora la portería rival, los azules no conocen la derrota. Con su acierto rescató un punto en el feudo del Barcelona B, inició el camino de la remontada en Tarragona, allanó la victoria en el Carlos Tartiere sobre el Numancia y encarriló otro final alegre en el municipal ovetense sobre la Cultural.

Toché y Carlos Hernández están entre los veinte jugadores de la categoría que más disputas aéreas ganan y el conjunto carbayón es el segundo que más goles ha celebrado gracias al acierto en los testarazos de sus jugadores. Fieles al carácter aguerrido de su técnico, no rehúyen la pugna y se frotan las manos conscientes del empuje de sus fuerzas aéreas.

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