El cerco azul se estrecha en ataque

El cerco azul se estrecha en ataque
Rodri trata de aguantar el balón ante el oviedista Diegui Johannesson en el penúltimo duelo liguero en León. / HUGO ÁLVAREZ

El Real Oviedo estudia el mercado para remodelar este verano su parcela ofensiva

Iván Álvarez
IVÁN ÁLVAREZ

Con la premura justa, sin descuidar el cálculo de cada uno de sus pasos, el Real Oviedo está inmerso de lleno en la planificación para confeccionar la plantilla que eleve su competitividad la próxima temporada. Ágil para adelantarse a otros clubes que pretendían su incorporación, el club azul dio el primer golpe sobre la mesa al cerrar la contratación de Sergio Tejera.

La entidad carbayona inauguró el capítulo de bienvenidas al hacer oficial la llegada del centrocampista barcelonés, al que se unirá próximamente Richard Boateng, que el pasado lunes se despidió del Melilla y ya ha superado el preceptivo reconocimiento médico para desembarcar en el Carlos Tartiere. Tejera está llamado a ser el metrónomo que marque el ritmo del conjunto carbayón en la segunda temporada de Juan Antonio Anquela al frente del equipo, el faro que alumbre a una parcela ofensiva oviedista que será remodelada para atenuar la mayúscula dependencia respecto a la figura de Saúl Berjón a lo largo de la última campaña.

En ese proceso de búsqueda que el club pretende concluir con las llegadas al Carlos Tartiere de dos delanteros y otro par de futbolistas que se desenvuelvan por los costados, una de las opciones favoritas la encarna el delantero andaluz Rodri, máximo artillero de la Cultural Leonesa el último curso. A pesar de sus once goles y una generosidad en el esfuerzo sin balón que siempre ha elogiado Anquela en los componentes de su vanguardia, el conjunto liderado desde el banquillo por Rubén de la Barrera no pudo lograr la permanencia y ese cambio de escenario plantea un nuevo horizonte para el atacante formado en la cantera del Sevilla.

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El descenso otorga al jugador, que la pasada semana sopló las velas de su vigesimoctavo cumpleaños, una vía para cambiar de rumbo, ya que cuenta con una fórmula no jugar el próximo curso en Segunda B. Así lo confirmó esta semana Felipe Llamazares, director general de la entidad leonesa, que señaló que tanto él como sus compañeros Iza, Albizua y Guarrotxena tienen recogida en sus respectivos contratos una claúsula para sus salidas con un precio reducido tras la pérdida de categoría.

La pretensión del atacante, que se estrenó en Primera División de la mano de Manolo Jiménez, es continuar otro curso más al menos en la categoría de plata. Además de la propuesta azul, el andaluz cuenta con ofertas del Mallorca y el Málaga, que pretenden añadir pólvora a sus ataques en sus respectivos regresos a Segunda, por lo que su futuro está alejado del Reino de León. Allí aterrizó ayer Víctor Cea, que relevará en el banquillo local a Rubén de la Barrera y comenzará a perfilar en los próximos días con la secretaría técnica el equipo para la campaña venidera.

«Tenemos que ser una familia y espero que se queden muchos jugadores. De todas maneras, confeccionaremos una plantilla que esté basada, ante todo, en el aspecto humano», indicó el entrenador madrileño en su presentación. El joven técnico tiene complicado contar con el delantero a sus órdenes este curso, aunque el club azul no será prisionero de las prisas, consciente de que el Mundial arrancará esta tarde dará un ritmo más pausado al mercado estival este año fruto de su efecto dominó iniciado en las entidades de la élite.

Los oviedistas manejan varias opciones para su parcela ofensiva, al igual que trabaja con varios frentes abiertos para reforzar otras demarcaciones. Sin descuidar las negociaciones para las rescisiones de los contratos de los jugadores que no entran en los planes de Anquela, el club se mueve para añadir dinamita a su ataque.

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