«Todo pasa por ganar en Lugo»

«Todo pasa por ganar en Lugo»
Christian Fernández cabecea un balón durante el entrenamiento. / ELOY ALONSO

Christian recuerda que llevan «el mismo bagaje que en la primera vuelta» y siguen «en la pelea»

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

El Real Oviedo confía en encontrar este domingo en Lugo el pasadizo para salir de la encrucijada clasificatoria y hacerse hueco en la concurrida lucha por adentrarse en la zona de 'play off'. Bajo esa premisa perfila los detalles el conjunto azul de cara a un duelo acompañado de un aroma a momento clave de la temporada, con el anhelo de que sirva para crear un punto de inflexión como el que permitió al conjunto carbayón iniciar una firme escalada hasta la tercera plaza tras encadenar diez jornadas sin derrotas.

«Quedan veintisiete puntos por disputar, llevamos el mismo bagaje que en la primera vuelta a estas alturas. Estamos inmersos en la pelea y este equipo si algo ha demostrado es que independientemente del resultado o de la situación en la tabla siempre ha ido para adelante, nunca ha escatimado en esfuerzo ni en entrega», expresó ayer Christian Fernández echando la vista atrás hasta la frontera del primer tercio del campeonato liguero. Entonces la falta de regularidad en las victorias y la lesión de Toché trazaban un panorama poco halagüeño que se comenzó a clarificar precisamente en la segunda parte del duelo en el Carlos Tartiere contra el equipo gallego.

«Hay que ser conscientes de que vamos a ir a un partido importante, a una batalla en el Anxo Carro contra un equipo que es de los que mejor fútbol practica», señaló el zaguero santanderino, que considera que «el equipo no está tan mal» como reflejan los resultados en los dos últimos meses y vaticina el choque de este domingo como «uno de los partidos más difíciles que nos puedan quedar de aquí a final de temporada». Un duelo en el que los oviedistas confían en sumar los tres puntos para «engancharse a los puestos de arriba».

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«Todo pasa por ganar en Lugo», apostilló el cántabro, que achaca el revés sufrido el pasado sábado en el Carlos Tartiere contra el Alcorcón a los afectos de «una categoría de máxima igualdad como la Segunda División». «Haber conseguido los 50 puntos con diez jornadas de antelación es un objetivo que seguramente firmarían los que nos preceden y creo que se le da poco valor», argumentó el lateral reconvertido a central, que considera que la atmósfera generada en la afición tras el triunfo en el derbi asturiano, punto culmen de la trayectoria ascendente, creó «una burbuja que no nos ayudó».

«Se sobredimensionó todo. Parecía que ya habíamos ascendido, que todo era poner la fecha de celebración y los más concienciados de que esto no había hecho más que empezar éramos nosotros», señaló antes de aludir a la presencia de «unas expectativas que igual estaban por encima de lo que puede dar esta plantilla». «Habrá que esperar a la jornada 42 a ver qué somos capaces de hacer», indicó el cántabro, con una línea argumental similar a la que semana tras semana plasma su entrenador. «Indudablemente no le puedes quitar la ilusión a la gente, pero hay que ser conscientes de dónde estamos, quiénes somos y contra quién estamos compitiendo», recordó el defensor, que en base a ello cree que «por momentos se pierde un poco la perspectiva».

Indiferente a las críticas

Contundente a la hora de frenar a los atacantes, el santanderino se mantiene ajeno a las opiniones sobre la dureza de sus entradas. «Lo que se diga de mí ya con 33 años, que voy camino de ellos, y unas cuantas temporadas en esto sinceramente me da igual. Sé a quién le tengo que dar cuentas y tengo en estima las opiniones de quien pretende lo mejor para mí, el resto me da igual», proclamó el cántabro, que aseguró que no está en sus planes variar su carácter belicoso sobre el terreno de juego.

«Voy a seguir dando lo mismo por este escudo, jugando al límite del reglamento. Habrá veces que me pase y otras que no. Nunca he tenido el cartel de violento y no lo voy a tener ahora», apostilló uno de los guerreros asentados en la retaguardia de la tropa de Juan Antonio Anquela, que busca el domingo su primera victoria a domicilio en 2018 para no capitular en una guerra por el ascenso que no da tregua.

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