Decisiones injustas

JON CARRERA

Es difícil sobreponerse a decisiones tan claramente injustas como las previas al 1-0. Una tarjeta a Aarón Ñíguez por mano de un jugador rayista (de las de mano a balón). Una mano previa a dicho gol no señalada. Y os doy mi palabra que fue un partido de fútbol. No son goles en fuera de juego, ni expulsiones perdonadas, ni siquiera penaltis (no) pitados... Pero son las que más afectan al futbolista en el campo.

Nada más lejos de la realidad. Y empieza a ser una tónica. A base de fútbol y pizarra, un marcador con 1-2 al inicio del segundo acto. Y sin noticias del trencilla (qué maravilla). A partir de ahí, balonazos a Manucho y un Real Oviedo queriendo guardar lo que no tenía (contra diez rivales).

Un penalti de aquella manera (por ambas partes), 2-2 y un punto que sinceramente, a mí, me sabe a poco. Como el de Huesca. El típico de los tópicos me dirá que, si se gana en casa, el punto es bueno, como si por arte de magia desaparecieran los errores que nos han costado puntos (es de lo poco que tiene que desaparecer). Como si por arte de magia nos sumarán los cuatro puntos que merecimos.

El equipo de Anquela fue superior a dos de los ‘gallitos’ (hasta el momento) de la categoría y sacó dos puntos. Lo que en diciembre firmaba no me lo arregla una victoria en el Carlos Tartiere contra el Almería. Quizá eso también sepa a mucho. No tratéis de entenderlo. Simplemente, seguid disfrutando.

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