Real Oviedo

El Real Oviedo sigue sin reaccionar

El Real Oviedo sigue sin reaccionar

El conjunto azul se mantiene una jornada más, y ya van seis, sin ganar fuera de casa

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

El Real Oviedo sigue sin reaccionar. El espejismo de la victoria la pasada jornada ante el Córdoba no tuvo este domingo continuidad y los de Anquela volvieron a ser un equipo endeble en defensa y con poca continuidad en el juego. Santo Domingo sigue siendo un campo maldito y de nada sirvió una primera mitad igualada, ya que cuando agonizaba, en la primera ocasión clara de los locales, se adelantaron en el marcador. En la segunda el equipo apenas existió, salvo unos minutos al final, ya a la desesperada y sin mucha convicción. El equipo azul no encontró su sitio en el campo y dio sensación de impotencia en muchas fases del enceuntro, en la que los madrileños necesitaron poco para ganar.

El técnico oviedista optó por repetir la alineación que la jornada anterior se había impuesto al Córdoba, con Toché, que estuvo toda la semana entre algodones, como referencia ofensiva. Sin embargo, el murciano solo aguantó media hora en el campo, ya que tras un golpe con un contrario tuvo que ser sustituido. La opción de Anquela para la delantera fue entonces el ghanés Owusu.

2 Alcorcón

Casto; Laure, David Fernández, Hugo Álvarez, César Soriano; Errasti, Toribio, Álvaro Peña (Sangalli, min. 77), Dorca (Borja Domínguez, min. 83), Álvaro Giménez; y Dumitru (Nono,min. 61).

0 Real Oviedo

Juan Carlos; Cotugno, Valentini (Linares, min. 83), Carlos Hernández, Mossa; Folch; Mariga (Yeboah, min. 69), Rocha; Aarón Ñíguez, Saúl Berjón; y Toché (Owusu, min. 30).

Árbitro:
Milla Alvendiz, del Comité Andaluz. Mostró tarjetas amarilla a Casto, Dorca, y al entrenador Julio Velázquez por protestar, por los locales; y por los azules amonestó a Mariga y Valentini.

La salida de los oviedistas fue buena y en los primeros minutos, en especial por la banda izquierda con Saúl Berjón, llegó con peligro a la portería de Casto. Los azules estaban bien plantados en el campo y llevaban la iniciativa, ante un conjunto madrileño que achicaba agua como podía y solo salía con algún balón largo.

Saúl Berjón, que estaba teniendo un especial protagonismo en el comienzo, fue el primero en probar fortuna con un disparo lejano y desviado. El conjunto local dio la réplica con un lanzamiento de Errasti desde la frontal, que salió desviado junto al poste de la portería de Juan Carlos.

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El partido transitaba por el centro del campo, sin que ninguno de los dos porteros viera peligrar su marco. Sin embargo, un robo de balón de Toché al ex oviedista David González, permitió un buen contraataque, pero Aarón Ñíguez se escoró demasiado y no llegó a rematar.

El equipo carbayón juega muchas veces al ritmo que marca Saúl Berjón, de cuyas botas estaba saliendo el poco fútnol profundo de los oviedistas. A medida que fue perdiendo protagonismo, el equipo se fue volviendo más plano y previsible. Aarón lo intentaba por la derecha, pero con tendencia a irse hacia el centro, con lo que las posibilidades de sorprender eran menores.

El efecto de la menor capacidad de ir a por la portería de Casto no solo repercutía en el juego de ataque, ya que permitió a los locales adelantar algo sus líneas y empezar a rondar la portería de Juan Carlos. En el centro del campo, los ovetenses daban toda la responsabilidad de la salida de balón a Folch, que arrancando entre los centrales debía recorrer demasiado terreno. Mariga y Rocha no acababan de enganchar con el catalán para permitir avanzar al equipo.

La jugada más elaborada de los madrileños les permitió adelantarse en el marcador. César Soriano se internó por la izquierda y cuando llegó a la línea de fondo sacó un centro en el que Álvaro Giméndez se adelantó a Carlos Hernández, y cabeceó al fondo de la red. Otra vez un error volvía a condenar a los azules, en esta ocasión después de un primer tiempo en el que lo más normal hubiera sido que los dos equipos se fueran al vestario sin goles.

En la reanudación los de Anquela trataron de dar un paso al frente, pero con ello lo que ocurrió es que el Alcorcón pasó a tener las mejores oportunidades. Primero un disparo de Dimitru desde una esquina del área se estrelló en el poste. Sin embargo, si acertó poco después Laure, llegando desde atrás para resolver una acción en la que la zaga azul no acertó a despejar.

La precipitación de los ovetenses era un regalo para los locales que parecían dispuestos a aprovechar, con varias llegadas muy peligrosas. Mientras los azules no pasaban del centro del campo con el balón controlado y no mostraban el más mínimo signo de reacción. Anquela movió el banquillo para dar a entrada a Yeboah por Mariga, que pasó inadvertido mientras estuvo en el campo. En los minutos finales si reaccionaron los azules, a la desesperada, y tuvieron sendos remates de Aarón Ñíguez y Folch, ante los que se lució Casto.

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