Real Oviedo

El Oviedo no remata la faena

El conjunto oviedista fue superior al Tenerife y dispuso de ocasiones para ganar, pero volvió a fallar atrás

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

El Real Oviedo sigue sinser capaz de ganar cuando se pone por delante en el marcador y ayer lo volvió a repetirse la historia, en esta ocasión ante el Tenerife. Fue después de un buen partido, en el que tuvieron más ocasiones que el rival e hicieron méritos para quedarse con los tres puntos.

Los ovetenses, con un nuevo dibujo sobre el terreno de juego, apenas concedieron ocasiones de gol al adversario, pero un nuevo error defensivo les volvió a condenar después de dominar durante muchas fases y ser más ambiciosos que un Tenerife, que acabó defendiendo el punto con uñas y dientes.

1 Real Oviedo

Juan Carlos; Cotugno, Carlos Hernández, Verdés (Valentini, m.47), Mossa; Forlín, Aarón Ñíguez (Owusu, m.89), Rocha (Linares, m.79), Folch, Saúl Berjón; y Toché.

1 C.D. Tenerife

Dani Hernández; Raúl Cámara, Aveldaño, Jorge Sáez, Iñaki; Vitolo, Aitor Sanz; Juan Carlos (Tayron, m.55), Malbasic (Alberto, m.83), Montañés (Juan Villar, m.46); y Casadesús.

Goles
1-0: min. 15, Saúl Berjón; 1-1: min.66, Juan Villar.
Árbitro
Ocón Arráiz, del Comité Riojano. Mostró tarjetas amarillas a Verdés, Saúl Berjón, Mossa, Aarón Ñíguez, Carlos Hernández y Toché por parte de los locales y al visitante Alberto.
Incidencias
partido correspondiente a la novena jornada de Liga en Segunda División.

El gol de Saúl Berjón hacía justicia al mejor juego de los de Anquela, pero volvió a no ser suficiente para llevarse los tres puntos.

La acumulación de hombres en el centro del campo, opción elegida por Anquela para este partido, dio sus frutos en cuanto a la creación de juego y el control del partido, pero está claro que a los azules no les basta ante las facilidades con que los contrarios les hacen gol.

La labor arbitral fue muy protestada por jugadores y aficionados, en especial por una acción de Cámara con Aarón Ñíguez en el área, en la que la parroquia local pidió penalti.

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Cambio en el dibujo

Anquela optó por variar el dibujo del equipo, situando a Forlín por delante de la defensa, mientras que en el doble pivote, más adelantado, se situaron Folch y Rocha. Por delante Aarón Ñíguez y Saúl Berjón estaban más metidos al centro de lo habitual. El ilicitano partía desde la izquierda y el ovetense lo hizo desde la banda derecha.

Esa disposición hacía que el centro del campo de Tenerife se colapsara y eso trastocó los planes de Martí, que había planteado inicialmente dirigir el juego por el centro.

El planteamiento de los dos equipos parecía destinado a no hacerse daño por dentro y esperar poder hacerlo por los costados. En el caso de los azules se usaba más la banda izquierda, donde Aarón se pegaba a la cal, mientras que Saúl Berjón tenía más querencia para trazar diagonales y entrar por el centro.

Los azules tenían controlado el partido, aunque un par de pérdidas en el centro del campo con sendos pases horizontales, estuvieron cerca de costarles un disgusto. Algo que desesperaba en la banda a Anquela, quién en las últimas semanas ha insistido con este tipo de errores.

El primer disparo entre los tres palos fue para los tinerfeños, en un lanzamiento lejano de Iñaki que Juan Carlos no tuvo problemas para detener. No dejó de ser un espejismo, ya que el partido lo tenían controlado los azules, que estaban dominando el centro del campo y desde ahí el partido.

La mayor presencia en el campo contrario de los azules se tradujo en el primer gol. Aarón Ñíguez condujo desde la izquierda hacia el centro y vio el desmarque de Saúl Berjón para ponerle un balón que el ovetense controló lo suficiente para superar la salida de Dani Hernández y volver, un partido más, a poner al Oviedo por delante en el marcador, que asumía una vez más el reto de administrar esa ventaja.

No se conformaban los azules, que siguieron llegando en busca del segundo. Así, Aarón Ñíguez probó fortuna desde la frontal con un disparo que Dan Hernández mandó a córner, adornándose con una palomita.

La presencia de Rocha y Folch por delante de Forlín le daban al equipo ventaja, no solo en el aspecto defensivo sino también a la hora de asociarse y tener el balón. A diferencia de otras veces el conjunto carbayón apenas sufrió en el campo propio y el Tenerife apenas se acercó a la portería de Juan Carlos.

A la hora de tener el balón también ayudaba que Aarón y Saúl se movieron mucho para asociarse por el centro o en los costados. La banda izquierda del ataque azul tenía más tráfico que la derecha, ya que Mossa se sumaba más al ataque que Cotugno. No obstante el uruguayo tuvo una buena ocasión en un lanzamiento desde la frontal que Dani Hernández detuvo en dos tiempos.

Desquiciados con Ocón

Ocón Arráinz, que ya estaba teniendo decisiones muy protestadas por los locales, enfadó a los dos equipos en el último minuto del primer tiempo.

Primero a los azules por no señalar un codazo de Raúl Cámara a Aarón en el área, que dejó al ilicitano tendido en el suelo. El conjunto visitante aprovechó el desconcierto de la jugada para tratar de iniciar una contra que cortó el colegiado señalando el final del partido.

En el descanso, José Luis Martí hizo su primer cambio dando entrada a Juan Villar por Montañés a fin de buscar la velocidad del extremo.

Antes del primer minuto de juego, el Oviedo pudo hacer el segundo gol. La presión sobre la salida de balón insular permitió un robo, que acabó con Saúl Berjón en el borde del área pequeña, pero su disparo lo despejó un defensa y luego lo detuvo Dani Hernández.

Anquela se vio obligado a realizar el primer cambio a los dos minutos de la reanudación, cuando se lesionó Héctor Verdés, su sustituto fue el argentino Valentini.

El Tenerife tuvo cierto impetú en los primeros minutos, pero el conjunto local estaba cómodo y tenía paciencia con el balón. Bastó un error, con el equipo protestando una decisión arbitral para que Aitor Sanz encontrara a Juan Villar con un buen pase y éste remató de forma inapelable al fondo de la red.

Una vez más el equipo azul dejaba escapar una ventaja en el marcador. A partir de ese punto, el partido entró en una fase de cierto descontrol en el que cualquiera de los dos equipos parecía que podía hacer el segundo gol.

El partido acabó sin que ninguno de los dos equipos dispusiera de ocasiones de gol y el reparto de puntos dejó más contentos a los tinerfeños que en la fase final del encuentro estuvieron más preocupados de guardar el resultado. El Oviedo lo intentó hasta el último instante, un tanto desquiciado con las decisiones arbitrales.

 

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