Real Oviedo

Estadio Carlos Tartiere

Estadio Carlos Tartiere

«El Real Oviedo es un equipo histórico del fútbol español. El peso de la historia marca al Oviedo, con una afición entregada y como tal, con un campo de fútbol acorde a su largo recorrido en las páginas del deporte rey nacional.
El Real Oviedo nació de la fusión, en 1926, de dos equipos ovetenses, el Stadium y el Deportivo. El primero de ellos formado por obreros, estudiantes y algunos profesionales liberales, y el segundo, el de las clases más pudientes de la ciudad.

Campo de Teatinos
El club azul, en sus primeros años, jugaba en Teatinos, aunque sólo lo hizo durante seis años, ya que el recinto no era en absoluto cómodo para la práctica del fútbol.  El aforo de este estadio, inaugurado en 1919, era de 10.000 espectadores, de los cuales 1.648 disfrutaban de asiento. Por aquel entonces el número de socios no era muy elevado, 1.889. El 1 de mayo de 1926 el equipo jugó su primer partido tras la fusión, un amistoso contra el Arenas de Guecho.
La última temporada que se jugó en este estadio fue la del 31/32, que sirvió de preludio del primer ascenso azul a Primera División un año después, pero ya en el Campo de Buenavista.

Buenavista

En 1932 se inaugura el estadio de Buenavista en unos terrenos conocidos como ‘Ciudad Jardín’, una construcción de vanguardia, toda una referencia para el fútbol nacional de la época. Buenavista era un campo diseñado por el arquitecto Idelfonso Sánchez del Río, con una tribuna de 100 metros y un voladizo sin apoyos, sin ninguna columna de sujeción que dificultase la visión del terreno de juego, convirtiéndose en el primer campo con estas características en Europa. Los propietarios eran los accionistas de la Sociedad Anónima Stadium.

El 22 de abril de 1932 quedó inaugurado el campo con un partido disputado entre España y Yugoslavia, con el campo totalmente abarrotado de público. El primer gol lo marcaba Isidro Lángara, ídolo oviedista, que debutaba con la selección nacional.
En 1936 estalla la Guerra Civil Española. Las consecuencias para el campo fueron terribles, sufriendo grandes destrozos y quedando prácticamente inservible para la práctica del fútbol. En el campo se excavó una trinchera a lo largo del césped que sirvió de refugio a los soldados y las bombas terminaron de destrozar el resto del equipamiento del campo.
Los daños sufridos fueron tan importantes que el Real Oviedo no pudo disputar la temporada 39/40 al no disponer de estadio disponible al efecto. La Federación le guardó la plaza en primera durante ese año, competición que el Real Oviedo retomó en la temporada 40/41 con el estadio ya arreglado gracias a que la Sociedad Anónima Stadium solicitó un crédito de la Junta Regiones Devastadas. El 15 de septiembre de 1941, el club recibía la comunicación del envío de 250.000 pesetas, con el fin de recuperar todo el esplendor de la tribuna,  terreno de juego, la torre de marcador y  los aseos.

 

El 16 de julio de 1952 se creaba la denominada Junta Alta Gremial, constituida para la adquisición de las acciones de la Sociedad Anónima Stadium, con el fin de que el futuro propietario fuera el Ayuntamiento de Oviedo. El 24 de agosto de 1954, ante el notario de Oviedo Pedro Caicoya De Rato quedaba ejecutada la venta del estadio de Buenavista al municipio ovetense. Ahora,  el club pasaba a ser arrendatario por una cantidad de 30.000 pesetas anuales. El precio final de venta fue de  842.901,97 pesetas, de las que 600.000 se entregaban en el momento de la firma.

En junio de 1958, el hasta entonces Estadio de Buenavista pasaría a denominarse Carlos Tartiere en homenaje póstumo al que fuera presidente del Real Oviedo durante 24 años y con el que los azules consiguieron sus mayores logros.
En 1955 se cubre la tribuna oeste, la conocida como‘tribuna Silvela’. En junio de 1969 se inauguran las torretas de luz artificial para poder jugar partidos nocturnos con un encuentro amistoso contra el Real Madrid, que perdieron los azules 0-2.

Remodelación Mundial España 82
Llega el Mundial de España 82 y el estadio del Real Oviedo, sede de algunos partidos, se remodela para dar mayor cabida al evento deportivo. Además de un sustancial aumento de aforo, los asientos serían mucho más cómodos. En el partido de inauguración del estadio, días antes de que se iniciará el Mundial, que disputó el Oviedo ante Chile, el estadio presentó un lleno total.
En 1998, la normativa impuesta en materia de seguridad en recintos deportivos obligó a suprimir gran parte de las localidades de pie. El aforo del estadio se redujo hasta los 16.485 espectadores (13.605 de asiento y 2.880 de pie).

Se vio clara la necesidad de un nuevo campo, ya que se habían descartado otras alternativas, como girar el Carlos Tartiere o aumentar alguna grada.
El 20 de mayo de 2000 el Real Oviedo jugó su último partido oficial en el Carlos Tartiere en Buenavista, ante la Real Sociedad, que perdieron los carballones por 0-1, con gol de Barkero, que tuvo el indudable honor de ser el último jugador en marcar un tanto en el Carlos Tartiere de Buenavista.
El  27 de enero de 2003 comenzó su demolición, que se completó en dos meses. Actualmente su parcela la ocupa el Palacio de Exposiciones y Congresos Ciudad de Oviedo.
Campo actual
Se convocó un concurso público en el que se pedía un proyecto básico para un campo de fútbol con 30.000 asientos y un coste nunca superior a los 6.000 millones de pesetas.
Seis empresas optaron a su construcción.  El proyecto presentado por Dragados fue el elegido, con un coste de 5.956 millones de pesetas, a pagar en 10 años y con una ejecución de 19 meses y 1 semana. Se levantó en el Parque del Oeste.
El 6 de septiembre de 2000 Real Oviedo y Ayuntamiento firmaron el contrato de cesión del nuevo campo.
El 17 de septiembre de 2000, con el partido de Primera División entre el Real Oviedo y la U.D. Las Palmas (2-2) se estrenó el nuevo Carlos Tartiere.
La inauguración oficial sería el 20 de septiembre entre el Real Oviedo y el Partizán de Belgrado. Al final se produjo una espectacular descarga de fuegos artificiales para dejar grabado el momento en la memoria de los aficionados azules.
Las principales características del nuevo Carlos Tartiere son sus cuatro torres en cada esquina, destinadas a las comunicaciones verticales y rematadas por cubiertas pirámides. Las fachadas están divididas en dos alturas y van abiertas a modo de pórticos en los que se repite el diseño de un aspa.
El campo tiene ocho vestuarios para equipos, entrenadores y árbitros. El vestuario del equipo local cuenta también con una zona de aguas y fisioterapias; en esta parte del edificio también hay un espacio para clínica y otro para control antidoping.





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