Fabbrini se luce en la goleada del primer equipo en el partidillo contra el filial

Fabbrini conduce el balón ante Emilio Morilla y Jorge Mier.
Fabbrini conduce el balón ante Emilio Morilla y Jorge Mier. / E. A.

El mediapunta italiano anotó un doblete y repartió una asistencia en un ensayo en el que también mostraron su puntería Aarón Ñíguez, Yeboah y Linares

Iván Álvarez
IVÁN ÁLVAREZ

En el partidillo de ayer contra el filial, ensayo para el duelo de este sábado contra el Albacete, Fabbrini dio muestras del talento que tantas expectativas ha generado en el seno de la afición oviedista. El mediapunta italiano, ávido de demostrarle a Anquela que tiene hueco en el equipo tras dejar atrás su grave lesión de rodilla, fue el gran protagonista del encuentro contra el joven conjunto que dirige Javi Rozada al ponerle su firma a dos goles y asistir a Linares en otro de los seis conseguidos por los integrantes de la primera plantilla azul.

Anquela dividió el ensayo en cuatro partes y en la primera mitad de ella formó con Juan Carlos bajo palos; una línea de tres centrales compuesta por Carlos Hernández, Héctor Verdés y Varela; Cotugno y Mossa como carrileros; Mariga y David Rocha en el doble pivote; Yeboah y Saúl Berjón en los costados del ataque y como referencia ofensiva situó a Olmes, que se mostró incisivo en sus movimientos en los primeros minutos, aunque después se fue diluyendo.

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Antes del ecuador del ensayo abrió el marcador Yeboah, que tras un buen recorte conectó un zurdazo directo a la red. El ghanés dobló la ventaja del primer equipo tras castigar un error en la salida de balón del Vetusta, que al igual que Anquela combinó titulares y suplentes durante el ensayo. Con esa diferencia en el marcador volvieron a cambiar los protagonistas ambos entrenadores en El Requexón.

El técnico jienense situó entonces a Alfonso Herrero en la portería, Valentini, Forlín y Christian Fernández como penúltima barrera, Diegui y Pucko en los costados, con Aarón Ñíguez y Fabbrini como compañeros de bandas, Ramón Folch y Hidi en la sala de máquinas y Linares en el frente de ataque.

Orillado a la izquierda, Fabbrini dio rienda suelta a su catálogo de recursos técnicos. Primero asistió a Linares en los últimos metros y después firmó un gol de caño, tras plantarse ante Aitor Navarro y colarle el balón entre las piernas. Minutos más tarde, volvió a mostrar su sangre fría en el mano a mano con un remate ajustado dentro del área. Aarón Ñíguez, asistido por Linares, puso el 6-0 definitivo.

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