Real Oviedo | Fieles hasta el último pitido

Un joven aficionado azul ondea una bandera del equipo para apoyar a sus jugadores. / ÁLEX PIÑA
Un joven aficionado azul ondea una bandera del equipo para apoyar a sus jugadores. / ÁLEX PIÑA

Los 15.681 espectadores que se dieron cita en el Carlos Tartiere animaron en especial en el tramo final del partido, cuando el equipo pasaba apuros

R. J. GARCÍA OVIEDO.

El duro golpe de la jornada anterior en el Carlos Tartiere ante el Alcorcón mantuvo a los aficionados azules en vilo hasta que concluyó el último de los cinco minutos que el árbitro añadió al encuentro. Eso sí, en esta ocasión el desenlace fue mucho más agradable.

El club había puesto en marcha una campaña para que el estadio presentara una buena entrada y la grada volvió a responder cuando el equipo lo necesitó. Los 15.681 espectadores que se dieron cita en el municipal ovetense ayudaron en los momentos en que más se necesitaba. No obstante, en algunas fases del encuentro, hubo algún murmullo cuando el equipo cometía errores en el centro del campo que pudieron costar un disgusto.

Los azules afrontaron el encuentro sabiendo lo que habían hecho los rivales y no podía fallar para seguir en la pelea por entrar en el 'play off'. La afición era consciente de ello y, una vez más liderados por los cántivos del fondo norte, mostró su compromiso con el equipo hasta el pitido final. En especial, el apoyo llegó en el último tramo del encuentro, en el que no había margen para los reproches y sí para impulsar al equipo a dar el arreón final.

La entrada fue buena sobre todo teniendo en cuenta la hora y las condiciones meteorológicas ya que, a medida que se acercaba el encuentro, el sol matinal se fue mudando en lluvia y frío, que al final del encuentro era más de invierno que de primavera.

Mejora del terreno de juego

El mayor beneficiado del tímido sol fue el terreno de juego, que parece se está recuperando del crudo invierno y la abundancia de lluvias. El césped aguantó bien el encuentro y parece que ya han quedado atrás los peores momentos para habitualmente maltrecho verde del Carlos Tartiere.

El que no acabó de convencer a los aficionados ayer en el Carlos Tartiere fue el árbitro, el navarro Prieto Iglesias, que mostró doce tarjetas amarillas, ocho para los visitantes, dos de ellas para César Arzo, y cuatro para los locales. No fue la única mala noticia para el defensa la expulsión, ya que además, según recoge el árbitro en el acta, perdió cuatro piezas dentales en una «acción del juego».

Una de las acciones que más molestó fue el error al sacar la primera tarjeta para los jugadores oviedistas, ya que inicialmente se la mostró a Carlos Hernández y, luego, tuvo que rectificar y enseñársela a Mariga, que había cometido la falta.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos