La fiesta oviedista resultó completa

Los aficionados azules se desplazaron en grupo desde la Plaza Mayor hasta el estadio. / PEDRO AGRELO
Los aficionados azules se desplazaron en grupo desde la Plaza Mayor hasta el estadio. / PEDRO AGRELO

Dos mil seguidores del Real Oviedo tiñeron de azul las calles de Lugo y mandaron en el Anxo Carro, en el que se produjo un emotivo recuerdo a Pelayo

R. J. GARCÍA LUGO.

La afición oviedista rompió ayer, en Lugo, por fin, una racha de desplazamientos masivos en el que el resultado deportivo impedía que la fiesta fuera completa. Por eso, poco antes de las seis de la tarde, cuando el colegiado Moreno Aragón señaló el final del encuentro, el júbilo se apoderó de los dos mil oviedistas, que respiraron aliviados con la primera victoria de los oviedistas en el Anxo Carro en Segunda División.

El momento más emotivo del encuentro, no obstante, se produjo con el recuerdo para el exjugador de ambos equipos Pelayo Novo al cumplirse el minuto 18 de juego.

La afición oviedista comenzó a llegar a Lugo el sábado, pero el grueso de la misma se desplazó ayer mismo. Por la mañana el goteo de autobuses fue poco a poco dando color azul a las calles de la ciudad gallega, que pronto comenzó a vivir una jornada festiva en la que no se produjeron incidentes.

Una vez más, el centro de la ciudad amurallada fue el epicentro de la afición, que disfrutó de la gastronomía local. Así combatió el frío que se imponía al tímido sol que solo se ocultaba por momentos para dar paso a una lluvia que no arrugó a la hinchada azul.

La fiesta comenzó definitivamente a las tres de la tarde. Los aficionados acudieron a la cita en la Plaza Mayor para iniciar el 'corteo' hasta el estadio, que se encuentra a las afueras de la ciudad. El paseo, que se hizo en medio de cánticos y ánimos para el equipo, tuvo que ser más apurado que en otras ocasiones ya que la hora del partido y las medidas de seguridad aconsejaban no retrasar la llegada al estadio.

Una vez en las instalaciones, quedó patente que las 1.372 localidades enviadas a Oviedo por el Lugo no eran las únicas con las que se habían hecho los seguidores oviedistas, ya que, además de en las dos zonas previstas, en el fondo y en un lateral, hubo puntos azules por todo el estadio.

El estadio no se llenó ya que fueron poco más de 5.000 los asistentes al encuentro. Desde el calentamiento de los equipos, la afición azul fue la más animosa, llevó el peso de los cánticos a lo largo de todo el encuentro y enmudeció por momentos a los locales.

Lo que unió a todos los presentes en el Anxo Carro fue el recuerdo para Pelayo Novo, exjugador de los dos equipos, que se recupera en un hospital de Zaragoza de las graves heridas que sufrió tras su caída. En el minuto 18, que coincide con el dorsal del jugador, se mostró en el videomarcador el mensaje 'Forza Pelayo', que fue acompañado con el aplauso unánime de un estadio en el que el ovetense jugó una temporada.

En el resto del encuentro, mientras los seguidores lucenses protestaban cada decisión arbitral, los oviedistas disfrutaban viendo que su equipo jugaba mejor y se encontraba más cerca de marcar que el rival. El murmullo de la hinchada oviedista por las gradas era de aprobación al cambio de sistema y también a la imagen que estaba dando el grupo.

La primera explosión de júbilo llegó cuando Diegui, que apenas llevaba ocho minutos en el campo, aprovechó un balón suelto en el área para hacer el gol del triunfo. El miedo a perder el botín hizo que el sufrimiento se prolongara los cinco minutos que añadió el árbitro. Al final, alegría, saludos de los jugadores a los aficionados y un regreso de vuelta a casa mucho más dulce que en desplazamientos anteriores.

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