Real Oviedo | El extintor del Carlos Tartiere

Forlín, en El Requexón.
Forlín, en El Requexón. / E. A.

Desde el paso de Forlín al eje de la zaga de tres centrales, el Real Oviedo solo ha recibido dos goles en seis jornadas

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

Juan Daniel Forlín (Reconquista, 1988) sopló ayer las velas de su trigésimo cumpleaños en su momento de forma más brillante desde su desembarco en el Carlos Tartiere. Incorporado al club carbayón en la última semana del pasado mercado estival, el argentino está completando en su primera campaña como oviedista un rendimiento ascendente potenciado por su consolidación en el eje de la zaga.

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Empleado por Juan Antonio Anquela como ancla de la medular durante sus primeros encuentros con la elástica carbayona, en los que se mostró lejos de su mejor nivel, ha destapado todo su potencial desde que el técnico jienense apostase por él como eje de una zaga de tres centrales el pasado 25 de noviembre. Aunque el santafesino huye del calificativo de líder, se ha mostrado desde entonces como el jerarca de la retaguardia azul, el extintor que apaga los fuegos que pueden surgir en un conjunto que en las últimas jornadas apenas ha recibido dos goles.

Instalado en una demarcación más cercana a la de sus orígenes, comienza a brillar en su tercera etapa en el fútbol español, la que marca su estreno en la categoría de plata. En la segunda, que inició con 21 años, aterrizó en las filas del Espanyol acompañado de su hermano pequeño para instalarse en Cataluña. En su primer día en el Carlos Tartiere apareció con sus hijas y su mujer, que según confiesa jugaron un rol fundamental a la hora de aceptar la oferta carbayona.

Habituado a la presión desde los primeros pasos de su carrera profesional, con apenas catorce años Carlos Bianchi le reclutó para un entrenamiento con la primera plantilla de Boca Juniors, el equipo con el que se estrenó en la máxima categoría del fútbol argentino tras un semestre en el filial del Real Madrid marcado por unos problemas burocráticos que frustraron su debut oficial con la camiseta 'merengue'. Siempre con una sonrisa fuera del terreno de juego, transforma en alegría en concentración y contundencia sobre el césped. Sobre esas bases le moldeó un técnico que desarrolló una prolífica carrera en el eje de la zaga como Mauricio Pochettino durante sus inicios en el banquillo.

«Vaciarme dentro del campo, esa es mi ley», indicó ayer el defensor santafesino, que a base de buenas actuaciones comienza a encandilar a la afición oviedista, que le ha distinguido como el mejor jugador del conjunto carbayón del pasado mes de diciembre. Él reparte méritos con sus compañeros y asegura sentirse «uno más» en una plantilla azul que ha conseguido dar un paso al frente en sus duelos lejos del Carlos Tartiere.

«Habíamos hablado en el vestuario de competir pase lo que pase. Sobre todo fuera, porque de locales tenemos el apoyo de nuestra afición que se hace sentir, y lo estamos consiguiendo», señaló ayer el central, que considera que el conjunto carbayón afronta ahora «lo más complicado», conservar su estatus en los puestos de cabeza de la clasificación.

«Hay muchos equipos que están a uno o dos puntos, falta una rueda entera y contra el Rayo vamos a tener que estar preparados para sufrir», advirtió el argentino, que augura «un partido muy duro» en Vallecas. Lo afirmó con conocimiento de causa, ya que confesó seguir los partidos del Rayo porque tiene «un amigo jugando allí», el atacante rayista Óscar Trejo, su compañero durante varios años en la residencia en la que Boca Juniors aloja a las promesas que sueñan con llegar a debutar en La Bombonera, como lograron ambos. «Muy contento en el club», Al borde de la suspensión por acumulación de cartulinas amarillas, se muestra ajeno a esa circunstancia: «Particularmente yo soy de ir partido a partido. Ahora toca el Rayo y si nos regulamos muy poquito lo vamos a pagar. No hay margen para relajarse en nada».

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