Real Oviedo

El Oviedo se desploma en Granada

El Oviedo se desploma en Granada

El equipo de Anquela firma su peor partido de la temporada frente un rival ante el que pudo acabar goleado

Ramón Julio García
RAMÓN JULIO GARCÍAOviedo

El Real Oviedo se dejó en el Nuevo Los Cármenes las buenas sensaciones. Hasta el momento, el equipo no acababa de ganar, tampoco perdía, pero al menos mostraba una buena cara en los partidos. Sin embargo, ante el Granada, los hombres de Juan Antonio Anquela fueron un equipo plano, previsible y sin ideas que no inquietó en ningún momento al rival y pudo acabar goleado.

Es cierto que la fortuna no sonrió de inicio a los oviedistas, que, a los cuatro minutos, encajaron un gol en propia puerta en un intento de despeje de Christian Fernández. Pero, en el resto del partido, no hicieron méritos para merecer un mejor resultado. Fue el primer encuentro de la temporada en el que los azules se quedaron sin marcar.

Anquela introdujo dos cambios en el once: la presencia de Valentini en el centro de la defensa, en sustitución del lesionado Verdés, y el regreso de Christian Fernández al lateral izquierdo, tras cumplir sanción, por Mossa, que se quedó en el banquillo.

El inicio del encuentro fue el esperado del conjunto oviedista, con la idea de presionar la salida de balón de los granadinos. Pero el guión del partido cambió muy pronto. Bastó el primer saque de esquina para que el infortunio se volviera a cebar con los azules. El lanzamiento de córner lo intentó despejar Christian Fernández, que acabó mandando el balón al fondo de la red de la portería de Juan Carlos.

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El gol cambió el escenario del enfrentamiento ya que obligó a los de Anquela a tomar la iniciativa, mientras que los de Oltra pudieron hacer un juego para el que parece que están más preparados, como es buscar los contraataques con Machís y Pedro.

Los azules, obligados por el marcador, tenían el balón y trataban de acercarse a la portería de Javi Varas, al que inquietaron con algunas acciones a balón parado, pero no acababan de generar el juego necesario meter miedo de verdad a los nazarís. Los de Oltra se mostraban cómodos defendiendo y esperando la oportunidad de sentenciar a la contra.

El paso de los minutos acrecentó el dominio de los oviedistas, pero en el centro del campo y sin la profundidad necesaria para incomodar a Javi Varas, que solo tuvo que emplearse a fondo para detener un despeje de Saunier en un buen centro de Christian Fernández. El resto del tiempo se convirtió en un monólogo con el balón de los azules, pero sin generar lo suficiente para poder empatar el encuentro.

La sensación era que el Granada no se atrevía a ir a por el segundo y sentenciar el partido, mientras que el Real Oviedo quería y no podía. El poco fútbol que había lo ponían los de Anquela, pero no era suficiente.

El resumen de la primera mitad fue un partido plúmbeo, de bajísima intensidad, en el que el más afortunado fue el Granada, que se encontró con un gol de fortuna, mientras que el Oviedo lo intentó, pero sin acierto, ni profundidad.

La reanudación no empezó mejor de lo que lo había hecho la primera mitad. Un nuevo error de bulto a la hora de defender fue suficiente para que el Granada hiciera el segundo gol. Baena se internó y cruzó un balón al área al que no llegó ningún defensor. Joselu se tiró al suelo en el segundo palo para mandar al fondo de la red.

El Granada, con muy poco, se veía con el partido encarrilado, mientras que el conjunto ovetense era la viva imagen de la desesperación. Sin ideas para tratar de dar la vuelta al partido. Anquela, con el segundo tanto de los locales, realizó dos cambios. Retiró del campo a Valentini y Forlín, y dio entrada a Diegui Johannsson y Linares. Cotugno pasó al centro de la defensa para que Diegui se fuera a la banda e intentara aportar verticalidad.

Los azules reincidían una y otra vez por el centro y así el Granada lo tenía fácil para frenar todos los intentos de los asturianos, que nunca encontraban las bandas para tratar de generar peligro con balones al área. La imagen que ofrecían los azules era la de un conjunto plano, que solo acertaba jugando en horizontal, pero que era incapaz de superar las líneas del conjunto granadino, al que le bastaba cierto orden para no pasar por problemas.

Anquela agotó los cambios a la hora de partido cuando retiró del campo a Saúl Berjón para dar entrada a Mossa en la banda izquierda. El Granada dio algunas facilidades atrás, con algún error en la salida de balón, pero ni eso fue suficiente para que los ovetenses fueran capaces de hacer un gol que les metiera en el partido y poder tratar de meter presión a los granadinos.

La ausencia de un enlace entre el centro del campo y los delanteros volvió a ser una de las carencias fundamentales de los azules, que insistían en no utilizar las bandas. Aarón Ñíguez tenía demasiada tendencia a irse hacia el centro.

El conjunto ovetense ofrecía la peor imagen de lo que va de temporada, ya que no mostraba ni arrebatos para irse a por el partido e insistía en balones largos a Toché, que siempre eran en ventaja para los defensores, que tuvieron una tarde plácida que solo sus errores pudieron complicar.

La única jornada de cierto peligro y elaboración de los azules llegó a diez minutos del final con una buena combinación en el centro del campo y apertura a Aarón Ñíguez, que centró, pero la defensa tapó el intento de remate de Diegui Johannesson. En los minutos finales el Granada pudo incluso golear, aunque en el tiempo añadido Carlos Hernández pudo recortar distancias en el marcador.

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