Heridas de guerra para los jugadores oviedistas al final del partido de Vallecas

Christian, con el pómulo izquierdo inflamado. /  R. J. G.
Christian, con el pómulo izquierdo inflamado. / R. J. G.

La actuación del árbitro Pérez Pallas volvió a ser muy protestada por los jugadores y aficionados del conjunto ovetense

R. J. G. OVIEDO.

Anquela califica cada partido como una batalla y el partido ante el Rayo Vallecano dejó en los jugadores azules secuelas propias de una de ellas. El que peor parado salió fue el central Christian Fernández, que, tras el encuentro, presentaba el pómulo izquierdo con una importante inflamación, fruto de un golpe de Trejo. Además, en la zona derecha del rostro, también se apreciaban secuelas del balonazo que llevó en la cara en el disparo del mismo futbolista rayista que supuso el penalti.

También Linares salió del campo con el rostro tocado por el golpe que recibió de Velázquez, que le costó la expulsión al defensor del conjunto vallecano en la segunda mitad.

La acción de la pena máxima fue la que más protestaron los jugadores oviedistas al colegiado Pérez Pallas, ya que no se entendía cómo reconocía que el balón había impactado en la cara de Christian Fernández y luego le mostraba tarjeta amarilla al jugador oviedista y señalaba la pena máxima.

No fue la única acción en la que el árbitro dejó descontenta a la parroquia azul, ya que también se le reclamaron un par de tarjetas a Trejo, una mano previa en la acción del primer gol del Rayo Vallecano y una falta sobre Diegui Johannesson que hubiera merecido amonestación.

En las filas rayistas también se reclamó una roja para Carlos Hernández, en la falta siendo último defensor, y se protestó la roja a Velázquez.

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