Historia del Real Oviedo

El 26 de marzo de 1926 se firma el acta fundacional de una nueva sociedad que nacía bajo la denominación de Real Oviedo Foot-ball Club

Historia del Real Oviedo

El fútbol comenzó a practicarse con cierta asiduidad en Oviedo a principios del siglo XX y por ello surgieron varios equipos, destacando en 1914 el Real Stadium Club Ovetense. En 1919 apareció el Deportivo Ovetense y pronto se enfrentaría contra el Stadium.

Y es que mientras el Stadium era el equipo que representaba a las clases populares, el Deportivo lo era de las clases sociales pudientes. El 26 de marzo de 1926 se firma el acta fundacional de una nueva sociedad que nacía bajo la denominación de Real Oviedo Foot-ball Club. Se adoptaron como sus símbolos los de la ciudad (el color azul y la Cruz de los Ángeles).

El nuevo club comienza a conseguir los primeros campeonatos regionales mientras se intenta el asalto a Primera División, que llegará en la temporada 1932/33 al proclamarse campeón después de vencer por 5-1 al Atlético de Madrid (19/03/1933), ya en Buenavista, el nuevo y flamante estadio que sustituía al de Teatinos.

La línea atacante del ascenso, integrada por Casuco, Gallart, Lángara, Galé e Inciarte, sería bautizada como la ‘delantera eléctrica’ por su facilidad goleadora, algo que se haría costumbre en los siguientes años, ya en la máxima categoría.

El Oviedo de la década de los 30 tenía un extraordinario ataque (la línea formada por Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita y Emilín sería conocida como la segunda ‘delantera eléctrica’).

La Guerra Civil supuso un parón en la Liga española, destrozando un conjunto llamado a alcanzar importantes logros. Los bombardeos dejaron destrozado el estadio de Buenavista, con lo que la Federación de Fútbol concedió al Real Oviedo una dispensa especial por la que se le permitía estar una temporada sin competir mientras reconstruían el estadio, reservando una plaza para reincorporarse en la siguiente temporada, a cambio de que sus futbolistas fuesen cedidos a otros conjuntos durante ese tiempo (por ejemplo Herrerita y Emilín jugarían esa temporada con el Barcelona).

Con la reincorporación a la competición en la temporada 1940/41 surgiría un ataque demoledor (surgió la tercera ‘delantera eléctrica’, integrada por Antón, Goyín, Echevarría, Herrerita y Emilín) que obtendría goleadas históricas (6-0 al Barcelona o 7-1 al Real Madrid entre las más destacadas).

En 1950 el oviedismo sufre un golpe demoledor con el fallecimiento de su presidente Carlos Tartiere y el equipo baja a Segunda División.

Los problemas económicos harían que la entidad vendiese el estadio de Buenavista al Ayuntamiento de Oviedo en 1954, estadio que desde 1958 pasaría a llevar el nombre de Carlos Tartiere, como homenaje a quien había presidido el club durante su época más gloriosa.

El ascenso logrado en la temporada 1957/58 iba a suponer el inicio de una edad de plata para el conjunto oviedista. El Real Oviedo se mantendría siete campañas consecutivas en Primera División, con figuras de la talla de Marigil, Toni, Paquito, Iguarán, Girón, José María o el argentino Sánchez Lage.

En la temporada 1977/78 se certifica la trayectoria descendente hasta el punto de que los azules iban a jugar por primera vez en toda su historia por debajo de las dos primeras categorías del fútbol nacional. Laúnica alegría se produjo en la temporada 1984/85, al alcanzar el primer y hasta el momento, único título de la entidad: la Copa de la Liga de Segunda División, derrotando en la final al Atlético Madrileño.

Cuando Vicente Miera retornó a la entidad oviedista en 1987 para entrenar de nuevo al conjunto que ya había dirigido en los años setenta, el planteamiento acordado con el entonces presidente José Manuel Bango era el de hacer un proyecto sólido que, a medio plazo, pudiese llevar a plantearse el salto de categoría con unas bases sólidas. Pese a ello el caso es que la temporada concluiría con los azules jugándose el ascenso en una promoción con el Mallorca. El 2-1 del partido de ida disputado en Oviedo, con un gol de Carlos cuando se jugaban los minutos de prolongación, unido al empate sin goles del encuentro de vuelta en las islas, significaron la vuelta de los azules a Primera.

Aquel ascenso sería el inicio de una larga estancia en la máxima categoría, hasta el punto de igualar la marca de trece temporadas consecutivas en Primera División. Y además también se logró la clasificación para disputar una competición europea por primera vez en la historia: la Copa de la UEFA en la campaña 1991/92, en la que el Real Oviedo caería en primera ronda frente al Genova italiano, con un gol en el último minuto del encuentro de vuelta en tierras transalpinas.

En 1992 el Real Oviedo, como la mayoría de equipos españoles, se vio obligado a convertirse en SAD (Sociedad Anónima Deportiva). El capital inicial fue de 605 millones de pesetas.

La normativa en materia de seguridad en los recintos deportivos obligó a convertir las localidades de pie de los estadios en otras de asiento, con lo que la notable reducción de aforo del estadio Carlos Tartiere motivó la construcción de un nuevo campo.

Con el cambio de siglo se confirmaron los negros presagios con los que había dado inicio la temporada con el trágico fallecimiento en Tailandia de Petr Dubovsky. En la última jornada de la temporada 2000/01 se certifica el descenso a Segunda División. Se ponía fin a trece temporadas consecutivas con los grandes, dando paso a la que iba a ser la época más negra en la historia del Oviedo.

Eugenio Prieto, el presidente del club durante los trece años en la máxima categoría y ese primero en Segunda, abandonó el club, sustituyéndole Manuel Lafuente, quien logró in extremis al término de la temporada 2001/02, evitar el descenso administrativo con el que se castigaba a los equipos que tenían denuncias de futbolistas por deudas.

Tras unas trepidantes jornadas, al cierre del plazo, en agosto de 2003, con un doble descenso, el Real Oviedo se encontraba en Tercera División, sin jugadores y con una deuda agobiante que había obligado a entrar en proceso concursal como único medio para intentar evitar la desaparición.

En esa crítica situación, desde la alcaldía de la ciudad, el alcalde Gabino de Lorenzo impulsaría un nuevo equipo bautizado como Oviedo ACF, creado desde el modesto conjunto del Astur de Tercera División, para convertirlo en el nuevo conjunto representativo de la capital asturiana en sustitución del Real Oviedo.

En el verano de 2012 se volvió a vivir una situación límite. En esta ocasión, el equipo directivo, presidido por un hombre de fútbol como Toni Fidalgo, se vio obligado a convocar una ampliación de capital que, de no tener éxito, obligaba a proceder a la liquidación de la sociedad. Y aquí salió al rescate la afición, que escribiría una página con letras de oro en la historia del Real Oviedo, desembolsando en la suscripción de acciones los casi dos millones de euros que eran necesarios para evitar el fin de una entidad que contaba ya con más de 86 años de historia. En esta ocasión, gracias a mecanismos como los que ofrecía internet y las redes sociales, el movimiento por la salvación se globalizó, alcanzando multitud de países, lo que sirvió para que el proceso culminase con la entrada como máximo accionista el grupo empresarial de Carlos Slim, empresario mexicano de referencia mundial.

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