La irrupción de Forlín en el once y la mejoría azul van de la mano

R. J. G. OVIEDO.

El técnico del Real Oviedo, Juan Antonio Anquela, siempre ha querido quitar importancia a los sistemas y dar más valor a los jugadores. A la hora de valorar a los futbolistas que han influido en el giro dado por el equipo, con un rendimiento positivo, Forlín se merece un apartado especial. El argentino se ha convertido en una pieza clave para el entrenador.

Forlín se incorporó tarde a la pretemporada y su primera aparición en el equipo no se produjo hasta el partido de Copa del Rey frente al Numancia, cuando disputó sus primeros minutos. Eso le permitió entrar en su primera convocatoria en la cuarta jornada de Liga, ante el Sporting, pero para debutar en esta competición tuvo que esperar a la séptima jornada, cuando fue titular ante el Zaragoza y jugó el partido completo. Su posición entonces era la de pivote defensivo.

Así se mantuvo cuatro jornadas como titular, para luego quedarse dos encuentros en el banquillo, jugando únicamente un minuto en el partido ante el Córdoba. Pero el cambio definitivo coincidió con la mejoría del equipo en el encuentro ante el Lugo. Desde entonces se ha convertido en uno de los fijos para Anquela en el centro de la defensa como líder de la misma. Forlín ya suma doce encuentros como titular en los que acumula 1.012 minutos.

La posición del argentino es la de un libre clásico que está atento al corte y cubre las salidas de los centrales a las bandas, que son frecuentes debido a lo avanzados que juegan los carrileros. Además, en muchas ocasiones, es el encargado de dar el primer pase en el inicio del juego, que suele ser siempre acertado, ya que es un jugador con buen trato de balón. El argentino lleva cuatro tarjetas amarillas, lo que hace estar a una de la suspensión y que Anquela tenga la difícil tarea de buscarle un sustituto.

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