Dato, no opinión

JON CARRERA

Palmera (2-1) en Zaragoza y, tras mucho tiempo, otro pinchazo puede sacarnos de la zona noble. Aparte del próximo rival, me preocupan varías cosas. En primer lugar, esa sensación de que el partido era imposible de ganar. Sólo un mal día del equipo maño, o que ese arreón con todo perdido se tradujera en más de un gol, podría haber hecho que el partido acabara en empate. Un ogro en forma de delantero llamado Borja Iglesias y un autogol de la defensa de cinco decantaron el partido del lado que más lo buscó.

Coincido con Anquela en que no es una cuestión física. Creo firmemente que está sobrevalorada. Porque actualmente todos los equipos están preparadísimos en ese sentido. Sí me ‘cuesta’ descifrar ese «nos falta frescura técnica», muy patente en el partido de ayer.

Quizá lo peor de estas dinámicas, sean las reacciones. Desde los más optimistas, que te sacan los puntos a estas alturas en la primera vuelta (como si fuera lo mismo), hasta los más pesimistas que vuelven a celebrar estar cerca de los maravillosos 50.

Siempre quedará el realista, ese que habla de lo que ve cada semana y al que se le retira su carné de socio semana sí, semana también, por ser de un equipo y opinar. Y es que es muy delgada la línea entre opinar y criticar (sobre todo a ojos de los demás).

El viernes llega al Tartiere el filial del Fútbol Club Barcelona, con el equipo con dos puntos de ventaja sobre el séptimo, y sin Saúl Berjón. Dato, que no opinión.

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