Linares nunca pierde la fe

Linares nunca pierde la fe
Diálogo. Anquela y Linares mantuvieron una charla. / ELOY ALONSO

El ariete, que no celebró su primer gol hasta noviembre, ya es el máximo artillero oviedista

IVÁN ÁLVAREZOVIEDO.

Antes de remodelar su frente de ataque, Juan Antonio Anquela aludió a los cimientos sobre los que edificó los resultados positivos del Real Oviedo. «Todo lo que hemos conseguido ha sido a base de trabajar y ser solidarios», recordó en las horas previas al choque contra el Lorca el entrenador oviedista, que situó como hombre más adelantado en su formación inicial para ese duelo a Miguel Linares. Siempre generoso en el esfuerzo, el experimentado delantero aragonés respondió con dos goles que firmaron la victoria que reengancha a los azules en la pugna por hacerse un hueco en las codiciadas seis primeras plazas de la tabla.

De vuelta al trabajo ayer en El Requexón, con los tres puntos ya agregados al casillero del conjunto carbayón, Juan Antonio Anquela mantuvo una extensa charla de 45 minutos con el capitán. «El míster es una persona que está pendiente de todo y hablamos de muchas cosas», indicó el ariete de Fuentes de Ebro, que en su propósito de reservarla al ámbito interno no abundó en el contenido de ese diálogo. «Feliz» por contribuir a finiquitar una racha de dos jornadas sin puntuar, refrendó en el marcador la mejoría colectiva en ataque.

«El equipo en ataque estuvo más fresco quizás, con más ocasiones que otros días. Hicimos dos goles, pero incluso pudimos hacer alguno más», señaló el delantero de Fuentes de Ebro, que con su doblete el pasado domingo igualó los ocho tantos que consiguió la pasada temporada y se convirtió en el máximo artillero oviedista en solitario, al desmarcarse de la media docena de dianas lograda por Saúl Berjón, Toché y Carlos Hernández. El veterano ariete sentenció la victoria en el último tercio de la segunda parte, al cabecear un centro de Mossa a la red de la misma portería en la que inauguró su cuenta goleadora este curso. Un estreno que se hizo esperar hasta el pasado 5 de noviembre.

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«Es importante marcar hasta en los entrenamientos de cara a la moral», reconoció el maño, que pese a mostrar el despertar goleador más tardío de todas las temporadas que forman su etapa en el Carlos Tartiere ha llegado a tiempo, al igual que su equipo para no descolgarse del pelotón que lucha por coronar el último puerto. «Lo que queremos es estar en 'play off' a final de temporada. Estamos a un punto, quedan doce en juego y vamos a pelear con todas nuestras fuerzas para conseguir el objetivo», proclamó el portador del brazalete oviedista, que no es ajeno a que un triunfo este sábado en Pamplona «sería dar un paso muy importante» hacia esa meta. «No perder incluso también sería importante porque quedarían bastantes puntos», apostilló el veterano delantero, satisfecho porque el conjunto carbayón se volviese a mostrar la pasada jornada como «ese equipo sólido al que costaba hacerle ocasiones» de peligro.

Con «una buena piedra de toque» para calibrar ese buen funcionamiento en Pamplona, Linares, que guarda una imagen de la Virgen del Pilar en su muñequera izquierda teñida de negro en memoria de sus padres, mantiene la fe intacta en las opciones del conjunto carbayón. «No queda nada, tenemos que dejarnos todo lo que llevamos dentro para tratar de estar en la pomada», proclamó el capitán de un conjunto azul que confía en seguir avivando este sábado sus opciones de alcanzar el olimpo del fútbol nacional.

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