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Real Oviedo | Fe en la mejoría azul para el nuevo curso

La plantilla, junto al cuerpo técnico y la directiva azul, en la Cueva Santa./FOTOS: NEL ACEBAL
La plantilla, junto al cuerpo técnico y la directiva azul, en la Cueva Santa. / FOTOS: NEL ACEBAL

El Real Oviedo realiza la ofrenda a La Santina con la esperanza de que le «ayude a alcanzar las metas» | «Estuvisteis cerquita el año pasado, creo que en este se va cumplir el deseo de subir», indica el abad de Covadonga ante la plantilla y la directiva oviedistas

IVÁN ÁLVAREZ COVADONGA.

«Este año hay que subir ya, sí o sí», le pedía exigente una aficionada a Toché mientras el delantero esperaba en el último tramo de la cola para acceder a la Santa Cueva. Tras una exigente sesión en El Requexón, donde Anquela dividió a la plantilla para trabajar de forma alterna los aspectos tácticos a sus órdenes y la parcela física con las directrices de Marcos Marcén, los azules pusieron rumbo a Covadonga para vivir una jornada marcada por la fe y los buenos propósitos.

«Buscando la superación personal de cada uno, confiemos en que la Santina nos ayude a alcanzar las metas», expresó el capellán del Real Oviedo, Santiago Heras, encargado de oficiar una breve eucaristía que inició con «un saludo especial al cuerpo técnico y los nuevos jugadores». Cómplice para realizar un guiño a la reciente paternidad del zaguero Héctor Verdés, encargado de ampliar la familia del oviedismo, instó a «admitir los errores y superarlos como humanos» tras recordar a sus ilustres feligreses de ayer el rol que desempeñan como referentes y transmisores de valores para los jóvenes de la cantera del club, que visten con «orgullo y ambición» la camiseta azul.

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A Hidi le tocó ejercer como fotógrafo mientras los visitantes a La Santina observaban caminar entre ellos en el Real Sitio de Covadonga a los miembros de la expedición oviedista, formada por la plantilla, el cuerpo técnico, el gerente David Alonso Mata, el secretario técnico Ángel Martín González, el consejero Fernando Corral, el asesor deportivo Joaquín del Olmo y el vicepresidente Manuel Paredes. El máximo mandatario de la entidad, Jorge Menéndez Vallina, fue el último en llegar, tras avanzar entre el numeroso peregrinaje a la Santa Cueva.

«Verás lo que va a presumir de foto con futbolistas entre sus amigos en Barcelona», afirmaba una madre mientras guardaba en su bolsillo su teléfono móvil tras retratar a su hija con Juan Carlos, Toché y Varela, pacientes ante el lento avance por las entrañas del hogar de la Santina, cuya imagen a escala acompañará al conjunto carbayón en todos sus desplazamientos de esta temporada por cortesía de un aficionado. Ya inmersos en un ámbito de profunda espiritualidad, mientras en los rostros de varios fichajes oviedistas se reflejaban admiración y sorpresa por el marco singular en el que está enclavado el sacro lugar, el abad de Covadonga Adolfo Mariño ahondó en la fusión entre los componentes religiosos y deportivos que impregnaban la jornada de ayer en el seno del club azul.

Mariño, tras loar la puntualidad de la expedición oviedista, confesó tener «un deseo y un sueño». «El sueño es que os acerquéis a la fe», aclaró antes de expresar una petición ya relacionada con el ámbito deportivo. «El deseo es que subáis a Primera. El año pasado estuvisteis cerquita, cerquita; creo que en este se va a cumplir», indicó en relación a su fe acerca de una mejoría que catapultaría a los azules al anhelado regreso a la élite del fútbol nacional. Con la ofrenda floral realizada por los cuatro capitanes azules a la Santina, ataviada de azul y blanco para la ocasión, se puso el broche a «un lujo de jornada de convivencia», como la calificó el capellán Santiago Heras.

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