Real Oviedo

Real Oviedo | Mejoría tan pequeña como necesaria

El técnico del Real Oviedo, Juan Antonio Anquela, en la sesión preparatoria que dirigió ayer en las instalaciones de El Requexón. / ELOY ALONSO

Los azules crecen en el juego pero los errores les condenan y eso les impide ganar los partidos en los que se ponen por delante en el marcador

RAMÓN JULIO GARCÍAOVIEDO.

En la víspera del encuentro ante el Tenerife, Anquela subrayó a su juicio que a los suyos les faltaba «muy poquito» para ser un buen equipo. El partido, y también los anteriores, corroboraron las palabras del técnico pero demostraron que ese «muy poquito» les hace mucha falta para que las victorias comiencen a llegar.

En el haber del equipo hasta ahora está que nunca ha perdido la cara a los partidos. Las derrotas siempre han sido por la mínima y con ocasiones hasta el final. En el debe está que recibe goles con bastante facilidad, pese a que los rivales no tengan ocasiones claras.

En las nueve jornadas disputadas hasta el momento los azules se adelantaron en el electrónico en siete de los encuentros algo que, a priori, es lo más complicado de los partidos. Sin embargo, solo en dos ocasiones fueron capaces de ganar. En los otros dos, ante el Sporting y Barcelona B, los carbayones encajaron primero, pero luego el desenlace fue el mismo, con empate a un gol.

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Lo que parece es que el equipo tiene más problemas para guardar 'el tesoro' que supone la ventaja en el marcador, que para encontrarlo y hacerse momentáneamente con él.

Ante el Tenerife, el Oviedo encontró algo del «muy poquito» que el entrenador echó en falta, que fue imponerse en el centro del campo. La solución fue situar a Forlín por delante de la defensa y dejar a Rocha y Folch un tanto liberados del compromiso de la contención, facilitando así la posibilidad de asociarse mejor para llegar al área contraria.

Ese cambio estuvo acompañado de otro en la posición de los extremos, Aarón Ñíguez y Saúl Berjón, que actuaron cambiados de banda la mayor parte del encuentro y partiendo de una posición mucho más centrada.

Está por ver en las próximas jornadas si este recurso que, en cuanto a juego, dio resultado, se mantendrá en próximos compromisos o respondió a las características del rival. Anquela pareció muy satisfecho con el comportamiento del equipo y ese sistema podría haber llegado para quedarse. El jienense dijo que el sistema buscaba fortalecer el centro del campo y mantener el orden algo que dijo, se logró ante el Tenerife.

La conclusión del entrenador después del partido fue que les faltó «rematar el partido», algo para lo que hicieron méritos, pero no los suficientes, a la vista del desenlace final.

Salvo en los dos encuentros en los que el equipo logró la victoria, ante el Reus y Cádiz en el Carlos Tartiere, los azules han encajado goles en todos los encuentros disputados hasta ahora. En ocasiones por despistes, como en Barcelona, otras con una mezcla de error propio y acierto del rival, como frente al Tenerife, o también con buenos goles como el de Bela para el Albacete.

Lo que parece claro a estas alturas, y Anquela lo sabe bien, es que la portería a cero en Segunda es fundamental para cimentar las victorias. En eso está el técnico que, una vez encontrado el camino para fortalecer el centro del campo, necesita evitar que se concedan ocasiones claras a los rivales. El Tenerife el miércoles apenas se acercó con peligro a la portería de Juan Carlos, que no tuvo casi trabajo.

Una de las causas de que el equipo no mantenga las ventajas puede estar en lo justo de una plantilla, mermada por las lesiones, que limita las posibilidades de que el técnico refresque el equipo en la recta final de los partidos. Aunque Mariga y Diegui Johannesson volvieron a la convocatoria, el técnico optó por no correr riesgos de recaída con ellos. Prueba de ello fue que Mariga no llegó a salir a calentar, mientras que Johannesson sí lo hizo, aunque finalmente no saltó al terreno de juego.

Esta situación parece que poco a poco se solventará, pero el técnico está siendo extremadamente prudente con los problemas musculares. Sin embargo, el calendario empieza a obligar y en Granada todo apunta a que pueden tener algunos minutos.

En cualquier caso, lo que sí quiso dejar claro el técnico es que aunque está preocupado -«sería un irresponsable si no lo estuviera», comentó-, quiere mantener la calma y la tranquilidad, ya que confía en lo que está haciendo el equipo.

Esa tranquilidad le está llegando al entrenador del esfuerzo que los suyos hacen en los partidos y de que cree que el camino es el acertado. El convencimiento, por su experiencia, que en Segunda la intensidad es algo innegociable parece haber calado en el equipo.

La mejoría en la solidez defensiva que permita no encajar goles es el «muy poquito» que le falta al equipo y que técnico y plantilla esperan que llegue en los próximos partidos para poder crecer.

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