Fin a dos meses y siete días de sequía

El duelo de ayer en Ganzábal sirvió para que varios de los futbolistas con menos protagonismo en las alineaciones del Real Oviedo esta temporada acumulasen buenas sensaciones. El encuentro supuso un pequeño bálsamo para varios jugadores, como Miguel Linares, que puso fin a una sequía goleadora que se prolongó hasta los dos meses y siete días.

El delantero aragonés se reencontró con la red de la portería rival, que le era esquiva desde el 11 de agosto en Anduva, donde firmó un doblete para darle una ventaja al conjunto dirigido por Juan Antonio Anquela que el Mirandés neutralizó en la recta final del encuentro amistoso. La cuenta pendiente del veterano ariete esta temporada continúa en los encuentros de competición oficial, ya que todavía no se ha estrenado en Liga y en la Copa del Rey marró un penalti frente al Numancia en el Carlos Tartiere.

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