Música para el recuerdo

JON CARRERA

Se ganó en Lorca. Un triunfo que ayuda a acercarse a esos puestos que Anquela demandaba semanas atrás. Posiciones a la altura de la afición y que permiten soñar con tranquilidad. Sin miedo al batacazo.

Artés Carrasco, Nando y Peña, con ‘pelo’. La situación pintaba a ‘palmera’ de manual, pero nada más lejos de la realidad. La música futbolística de aquel esperpento en Les Caleyes fue el primer tiempo de Lorca. Con Saúl Berjón como violinista (eso de tocar el violín y correr está sobrevalorado) y con Linares metiendo lo que tiene y, sobre manera, lo que no tiene, el Real Oviedo finiquitó el partido.

Incluso en las jugadas discutibles el árbitro se sumó a la fiesta en modo metralleta, disparando las tarjetas. Era tal el control azul que en el descanso me aventuré a poner la tertulia de San Mamés y la gente ni protestó.

De la siesta del segundo tiempo solamente caben destacar dos ¡uys! propiciados por Nando (un clásico), un par de dobles mortales con tirabuzón dentro del área oviedista, y el regreso de Hidi (siempre es bueno tener otro futbolista que ‘no corra’).

También es digna de mención la entrada al terreno de juego de Viti en sustitución de Saúl Berjón, en el minuto 80. El de Pola de Laviana se formó (en parte) en El Requexón, mientras que el otro se hacía grande por España. En la época de conciertos por el barro también hay (pocas) historias bonitas.

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