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Real Oviedo
José Luis Romero, junto a Pep Guardiola, en la gala de entrega del Balón de Oro 2010. El extécnico oviedista fue uno de los descubridores del actual entrenador del Bayern.

José Luis Romero, junto a Pep Guardiola, en la gala de entrega del Balón de Oro 2010. El extécnico oviedista fue uno de los descubridores del actual entrenador del Bayern. / E. C,

REAL OVIEDO

«Un Real Oviedo con seis jugadores formados en El Requexón tendría éxito»

  • José Luis Romero

  • entrenador del Oviedo entre 1984 y 1985

  • «El listón tiene que estar siempre lo más alto posible. Si el primer año ya tiene la capacidad de aspirar a ello, no estaría mal conseguir un segundo ascenso»

José Luis Romero (Madrid, 1945) pertence a esa estirpe de técnicos que no miran la fecha de nacimiento y sí el talento a la hora de apostar por un jugador. Defensor a ultranza de los canteranos y valedor de Guardiola en La Masía, tiene su hueco en la historia del Real Oviedo como técnico del histórico equipo que se proclamó campeón de la Copa de la Liga de Segunda División (1985), aunque él prefiere ser recordado como el entrenador que puso los cimientos de un proyecto que tres años después de su marcha, con Vicente Miera en el banquillo, dio como fruto el histórico ascenso a Primera de 1989.

El aficionado asturiano le ha perdido la pista. ¿Está inmerso en algún proyecto en la actualidad?

Sigo trabajando en el mundo del fútbol, vinculado al Barcelona. Vivo en Málaga y sigo un poco a los chicos jóvenes, recogiendo información sobre estos pequeños para, de alguna manera, ver si tienen proyección y hueco dentro de la estructura.

Usted está en un puesto de honor en la historia del Real Oviedo por dirigir a aquel equipo que se proclamó campeón de la Copa de la Liga.

Más que por el título, pasé a la historia por hacer un proyecto. Creo que fue importante para que se alcanzase temporadas después la meta de subir a Primera y tener una estructura distinta. Lo que ocurre es que años después, desgraciadamente, se hizo una gestión nefasta, que provocó que siempre se estuviera pendiente de reducir el presupuesto.

Usted siempre fue un técnico valiente a la hora de tirar de la cantera.

Di mi confianza a muchos jóvenes. Por ejemplo a Berto, que fue el jugador que más partidos ha disputado con el Real Oviedo. Fue una apuesta personal que tuvo una contestación desde el club muy fuerte. No querían que Berto, el 'Motorín' como todos le llamaban, recibiese tantas oportunidades como yo creo que mereció.

Fue un espaldarazo a aquellos que sostienen que el mimo a las categorías inferiores son imprescindibles para que un club sea exitoso.

Evidentemente siempre ha sido así, los jóvenes han hecho siempre el trabajo de sustituir a los jugadores que no acaban de rendir bien. El hecho de que un joven estuviera en el primer equipo ya no respondía solo al hecho de que yo pensara que era lo mejor, sino que en esa época la economía no era la más boyante.

¿Cómo fue ese episodio en el que un joven Guardiola entró llorando a su despacho?

Pep Guardiola no era precisamente, por su físico, el jugador que más adeptos tenía en ese tiempo. Cada temporada que pasaba parecía que no iba a tener continuidad dentro del club y a finales de una Liga, creo que era la 1986-1987 (en aquel momento Romero era responsable del filial azulgrana), entró lloroso a mi despacho porque había escuchado que podía irse de La Masía. Yo le respaldé y, afortunadamente, luego fue seleccionado por Miera para los Juegos Olímpicos de 1992 y tuvo una larga trayectoria en el primer equipo.

En Oviedo también tuvo que ofrecer su confianza a algún joven en entredicho.

Veo un gran paralelismo en el caso de Guardiola con Berto. Era un chico de 23 años que estaba en el Caudal y lo fichamos casi por partes, gracias a esa necesidad que tenía el Caudal de un autocar para poder viajar. Vino por un contrato parcial y no solamente lo cumplió todo, sino que estuvo muchos años. Guardiola tres cuartas partes de lo mismo. Si le ayudas en esas edades, el talento siempre prevalece.

¿Sigue al tanto de lo que le ocurre al Real Oviedo?

El Real Oviedo no ha salido nunca de mi corazón, pero no puedo estar tan al tanto cómo me gustaría. Oviedo merece un club en la Primera División por esa gran afición, es un equipo que despierta muchas simpatías en el resto de España.

El Real Oviedo fue valiente en Cádiz y tuvo su recompensa con el ascenso. ¿Desde su perspectiva de técnico, qué opina de Sergio Egea?

No tengo excesivas referencias, pero el club lleva muchos años buscando el ascenso y fue con él en el banquillo cuando se consiguió, así que le felicito. Ojalá la próxima temporada lo suba a Primera División.

Este año han debutado en el primer equipo azul cinco jugadores del filial. Aunque haya un proyecto sólido económicamente con el actual, siempre es importante no descuidar la base.

Si los presidentes de antes y los dirigentes actuales hicieran un proyecto de sentido común, con 18 profesionales y seis jugadores de la casa, formados en El Requexón, tendría muchísimas posibilidades de éxito. La ambición de los jóvenes va a compensar siempre algunas debilidades técnicas o tácticas y eso hay que tenerlo presente. El joven va a jugar con un hambre que muchas veces el jugador más consolidado no va a mostrar.

Desde su experiencia, ¿qué objetivo se debe marcar el Real Oviedo esta temporada, que es un recién ascendido, pero con una historia notable en la élite?

En principio, el listón tiene que estar siempre lo más alto posible. Si el primer año ya tiene la capacidad de aspirar a ello no estaría mal conseguir un segundo ascenso. Si se parte con la pretensión de acabar en la mitad de la tabla, siempre será más complicado.

¿Cree entonces que está cerca el derbi asturiano en Primera?

Ahora está el Sporting en Primera, pero el Oviedo viene empujando fuerte. Es posible que pronto pueden reencontarse.