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Real Oviedo

El Carlos Tartiere empuja al Oviedo

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El delantero Toche remata en la acción del primer gol ante el jugador del Getafe Cata Díaz. / ÁLEX PIÑA

  • Un gol de Jon Erice en el último minuto da la victoria a los azules ante el conjunto madrileño

  • Toché, en estado de gracia, adelantó al conjunto carbayón, aunque el Getafe empató momentáneamente tras el descanso

El Real Oviedo mantiene su fortaleza como local. El conjunto de Fernando Hierro se impuso ayer por 2-1 al Getafe gracias a un gol de Jon Erice en el último minuto del encuentro. Antes, los ovetenses se habían adelantado en el marcador por medio de Toché, pero los madrileños igualaron nada más comenzar la segunda parte. Los azules firmaron un buen partido ante un rival que se lo puso muy difícil y tiraron de casta en los minutos finales para llevarse los tres puntos. Los ovetenses se mantienen en los puestos de 'play off' y adelantan a un rival directo como el madrileño.

Fernando Hierro repitió la alineación de la semana pasada, con la obligada presencia de Lucas Torró en sustitución del lesionado Jonathan Vila. El encuentro comenzó, como corresponde a dos equipos que pelean por la zona alta de la tabla, con mucha intensidad en cada duelo por el balón y, aunque el balón no llegaba a las áreas, los dos conjuntos tenían clara vocación de encontrarlas.

En las filas locales, por momentos, surgían brotes de buen juego en el centro del campo. El Oviedo trataba de combinar más que en otros encuentros. Los azules tenían más gente por el medio y apenas sufrían defensivamente, aunque los madrileños lo intentaron primero con un par de lanzamientos lejanos, pero sin demasiado peligro.

Susaeta y Saúl Berjón tiraban hacia el centro y acrecentaban la superioridad ovetense. En la primera contra de los azules llegó el primer gol. Susaeta recuperó en el centro del campo y vio la carrera de Toché al espacio, el balón llegó al murciano, que sigue en un momento dulce, y batió a Alberto con un disparo cruzado.

El conjunto local encarrilaba el partido en su primera aproximación a la portería visitante y obligaba a los madrileños a dar un paso al frente. Efectivamente, los de Bordalás avanzaron y tuvieron más el balón, pero los azules se encontraban muy ordenados y apenas dejaban resquicios por los que asomarse a la portería de Juan Carlos, que no tenía trabajo. La excepción fue una llegada de Chuli, que disparó flojo y sin problemas para el portero oviedista, que detuvo con facilidad el balón.

Los carbayones pudieron hacer el segundo gol en una acción a balón parado, en la que Susaeta buscó a Saúl Berjón, quien puso un buen centro al área, donde el defensa Christian Fernández cabeceó, muy forzado, por encima del larguero.

Al descanso se llegó con la ventaja local, después de una primera mitad igualada en la que los azules volvieron a ser el equipo sólido que suelen ser en su propio campo y que cuenta, además, con un Toché inspirado que rentabiliza al máximo sus ocasiones.

Pero las cosas no pudieron empezar peor para los ovetenses en la segunda mitad, ya que no se había cumplido un minuto cuando Damián entró por la derecha y centró al área, donde Chuli aprovechó para batir a Juan Carlos con un disparo ajustado al poste. El partido volvía a las tablas iniciales, pero el Getafe parecía más dispuesto a ir a por el encuentro. Hierro dio entonces entrada en el centro del campo a Jon Erice por David Rocha.

Los azules dispusieron de una ocasión muy clara a los 55 minutos con un buen balón en profundidad de Susaeta a Saúl Berjón, que centró al área. Toché golpeó al balón, mordido, para que saliese desviado.

Asedio getafense

Los dos equipos iban abandonando las trincheras y el fuego era cruzado ya que a la ocasión de los ovetenses respondió el Getafe con un remate de Chuli desde el borde del área pequeña que llevó la angustia a las gradas. El técnico azul introdujo a Michu en el campo por Borja Domínguez en busca de más presencia en el terreno contrario.

El partido, cada vez con más intensidad y más fuerza en las disputas, se transformó en un ida y vuelta en el que los madrileños se encontraban más cómodos e iban ganando metros hacia la portería de Juan Carlos. La presión de los de Bordalás no permitía avanzar demasiado a los ovetenses.

Sin embargo, a base de ganas y poniendo genio en el campo, los ovetenses hicieron retroceder a los madrileños y otra vez el balón comenzó a llegar a la meta de Alberto. Los azules dispusieron de un par de saques de esquina, pero no encontraron rematador.

La presión ovetense en los minutos finales seguía siendo intensa y el partido se jugaba en el campo contrario, lo que tuvo su premio en el último minuto de juego reglamentario. Una falta lateral salió rechazada al borde del área y Jon Erice, con un fuerte disparo, mandó al fondo de la red para dejar los tres puntos en la fortaleza del Tartiere.

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