Real Oviedo

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El Real Oviedo se blinda a domicilio

El Oviedo se blinda a domicilio
  • El conjunto carbayón, cuarto equipo de la categoría más goleado como visitante, ha sumado cinco de sus trece puntos lejos del Tartiere en el último mes

En Almería, donde el Real Oviedo dio su brazo a torcer en el marcador por última vez hasta la fecha, Hierro lamentaba con una mezcla de resignación y enfado los devastadores ecos que acompañaban a cada gol recibido por su equipo lejos del Carlos Tartiere. Sin el diagnóstico acerca de la hemorragia de derrotas que sufrían los azules como visitantes, el técnico malagueño tenía claro dónde realizar el torniquete.

«Somos un equipo al que se le acaba el partido cuando recibe un gol fuera de casa y eso no puede ser», sentenciaba el técnico malagueño tras sufrir el duro revés que iba a desembocar en un viraje en el rumbo de los oviedistas para dar paso a su mejor momento de la temporada a nivel de resultados. Sobre el césped de Los Pajaritos, cuando López Amaya hizo sonar su silbato por partida triple para señalar el final del encuentro, los oviedistas asumieron el final del duelo satisfechos con el empate sin goles.

Los carbayones salieron de Soria con un nuevo punto en su zurrón, cimentado en su capacidad de mantenerse impertérritos cuando su rival trató de zarandearles para perforar una portería que, al igual que sucedió en Anduva cuando atajaron la sangría defensiva, permaneció imbatida. «Hemos cambiado el camino fuera de casa. Antes salíamos y nos metían cuatro y cinco goles», recordó Lucas Torró para destacar la importancia de las tablas cosechadas en Soria y recordar la evolución de su equipo en los últimos choques como visitante.

El partido del pasado sábado refrendó que el Real Oviedo ha elevado su capacidad agonística y ya no se va a la lona cuando su rival le pone contra las cuerdas. Lo hizo en Reus, cuando fue desarbolado por su adversario en la primera mitad y supo rehacerse tras el descanso para cosechar un empate en un encuentro en el que fue de menos a más y lo volvió a poner de manifiesto en Los Pajaritos, donde logró que amainase el chaparrón numantino de los minutos iniciales del segundo acto e incluso amenazó con devolverle el relámpago con un taconazo de Michu que se quedó a las puertas del gol.

«Hemos lavado la cara que teníamos fuera de casa, debemos seguir así y competir como competimos», indicó Juan Carlos, que trató de reivindicarse dentro y fuera del césped de Los Pajaritos, al que se refirió como «un campo complicado» potenciando la sensación de que el punto cosechado deja en el paladar del vestuario un regusto mucho más dulce que amargo. El guardameta balear expuso que el conjunto azul estuvo «entero en todo momento» para conseguir por segunda vez este curso encadenar tres encuentros a domicilio sin salir derrotado.

Con solo un gol recibido en los 180 últimos minutos disputados lejos del Carlos Tartiere, el conjunto dirigido por Fernando Hierro ha conseguido trasladar como visitante la capacidad para echar el cerrojo a su portería que ha mostrado con asiduidad en su feudo a lo largo de esta temporada. Esa reciente capacidad para nublar los caminos al gol de su adversario ha encontrado su reflejo en el casillero carbayón, ya que los azules han logrado en las cuatro últimas semana cinco de los trece puntos cosechados a domicilio en toda la temporada.

Freno a las goleadas

Amparados en esa proclama de cerrar a cal y canto su meta con la esperanza de aprovechar la dinamita de su plantilla en los metros finales para dar en la diana adversaria, los carbayones comienzan a reescribir un historial de resultados a domicilio. Una hoja de ruta emborronada por las goleadas sufridas en Huesca, Alcorcón y Sevilla, que provocan que los de Hierro todavía sean el cuarto conjunto que más goles recibe de la categoría con 23.

Solamente el Nástic (26), el Numancia (24) y el Zaragoza (24) han recogido el balón de sus porterías lejos de sus respectivos estadios en más ocasiones que los ovetenses, que son los más castigados en ese apartado de los equipos que luchan por alcanzar la élite del fútbol nacional. Los últimos duelos a domicilio han servido para corregir esa tendencia que lastraba la anhelada estabilidad a nivel de resultados, que ha repercutido en un paso al frente en el apartado psicológico al que Hierro achacó en Almería los reiterados naufragios de su equipo como visitante.

«El equipo se ha metido en la fase decisiva de la temporada y es muy consciente de ello», argumentó para explicar la renovada moral oviedista Erice, que en su cuarta temporada en el vestuario azul apunta al empaste generacional que convive en el actual tras los retoques en el mercado invernal para explicar el paso al frente en las últimas jornadas: «Para eso tenemos mucha gente con experiencia, tanto en momentos difíciles como en momentos buenos, y la mezcla de esa experiencia con la gente joven que da un nivel muy alto en día a día nos está viniendo muy bien».

«Muchas veces, cuando uno es muy joven, la inconsciencia le hace rendir a un nivel alto y no darle vueltas a las cosas negativas. Eso le hace muy bien al equipo y también se nota la responsabilidad de la gente más mayor que ha dado un paso adelante y está rindiendo y compitiendo muy bien», profundiza el navarro en una reflexión que ha encontrado su reflejo en la retaguardia del cuadro carbayón.

El soplo de aire fresco con la irrupción de Diegui Johannesson se completó con el refuerzo de David Costas. La solidez del central gallego, pese a su juventud, ha contribuido a elevar las prestaciones de David Fernández, que tras un rendimiento irregular se ha afianza en el cuarteto defensivo que cuenta en el carril zurdo con la contundencia de Christian Fernández. El feudo del Rayo Vallecano, acuciado por el descenso, será el próximo campo de tiro para evaluar un blindaje oviedista que tras varios meses de espera ya va más allá del Carlos Tartiere.