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El Real Oviedo naufraga en Vallecas

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Con Juan Carlos aún en el suelo, David Costas se levanta la camiseta, junto a su compañero Borja Domínguez y su rival Embarba, tras el segundo gol local. / NEWSPHOTOPRESS

  • El equipo de Hierro volvió a ofrecer su peor imagen a domicilio ante un Rayo que lo maniató

  • Los jugadores azules no dieron en ningún momento la sensación de poder dar la vuelta a los goles rayistas de Ebert y Javi Guerra

El Real Oviedo volvió a ofrecer ayer su peor cara a domicilio y, lo que es peor, puso fin a su racha de seis partidos sin conocer la derrota. El conjunto de Fernando Hierro cayó 2-0 ante el Rayo Vallecano, con Míchel en el banquillo, en un mal encuentro, en el que no dio síntomas de poder remontar en ningún momento. Los azules entraron mal al partido y los madrileños aprovecharon las facilidades defensivas para generar mucho peligro y llevarse los tres puntos. Desde el inicio se demostró que la necesidad de los rayistas era mucho mayor y no dieron un balón por perdido ante un equipo oviedista que no encontró su sitio en el campo de Vallecas en los noventa minutos.

No obstante, los futbolistas azules se mantienen en la zona de 'play off', con tres puntos de ventaja sobre el Huesca, que ocupa la séptima plaza de la clasificación. Además de la derrota, los ovetenses regresaron a Asturias con la mala noticia de la lesión del extremo Saúl Berjón.

La versión inicial del conjunto ovetense fue una de las más ofensivas que podía confeccionar Fernando Hierro de inicio. Además de la presencia de Varela, en sustitución del sancionado Christian Fernández en el lateral izquierdo, el técnico malagueño apostó por Michu y Linares en punta, para lo que sacrificó a Jon Erice. La pareja de mediocentros fue la formada por Lucas Torró y Borja Domínguez.

Si el objetivo de esa alineación atrevida era tener más el balón y llevar el peso del encuentro, de mano no lo lograron los azules, que entraron mal en el campo y que pronto mostraron una vía de agua en el costado derecho que aprovechó en dos internadas consecutivas Álex Moreno, aunque sus centros no encontraron rematador. Poco después, Ebert volvió a castigar la derecha de la zaga con una jugada personal que resolvió con un disparo cruzado que se estrelló en la cepa del poste del conjunto azul.

El Oviedo ni atacaba, ni defendía, y lo que se veía venir llegó a los doce minutos. En una nueva internada por la derecha del equipo azul, Álex Moreno cayó en el área ante la entrada de Diegui Johannesson. El árbitro no dudó en señalar el punto de penalti. La pena máxima la transformó Ebert con un fuerte disparo a la derecha del meta Juan Carlos.

Además de encajar el gol, los azules sufrieron otro contratiempo: la lesión del extremo Saúl Berjón, que fue sustituido a los catorce minutos por el uruguayo Carlitos, refuerzo invernal que debutaba así con el equipo azul.

El partido estaba cuesta arriba en el marcador y los azules eran, sobre el terreno de juego, un equipo demasiado largo, con mucha distancia entre las líneas. Tanto para la salida de balón como para la presión en la del Rayo Vallecano. El conjunto de Hierro tocaba cerca de su área, pero acababa mandando balones a Linares y Michu, que pocas veces alcanzaban el objetivo.

Mediado el primer tiempo, tuvieron un respiro los hombres del entrenador malagueño, ya que fueron capaces de combinar algo más y comenzaron a acercarse a la portería de Gazzaniga. La primera ocasión clara llegó en una buena acción de Michu, que dejó para Susaeta y este, tras un recorte, lanzó desde el borde del área para que se luciera el portero local despejando a córner.

Mejoría, pero con riesgo

La mejoría azul también deparó un componente de riesgo ya que el equipo se desprotegió y adelantó líneas, lo que el Rayo Vallecano quiso, pero no pudo aprovechar. Así las cosas, el partido se enredó en el centro del campo. El Oviedo había cortado la sangría de ocasiones que le estaba haciendo el Rayo, salvo un remate de Javi Guerra, pero no daba muestras de poder crear peligro.

Al descanso se llegó con la desventaja mínima de los futbolistas azules, que podían darse por satisfechos, visto el mal inicio del encuentro.

La salida del segundo tiempo fue mejor para los ovetenses, que ganaron metros al Rayo Vallecano, que ya lo fiaba todo a pillar a los ovetenses en una contra. Los de Hierro estaban mejor plantados en el campo y daban algunos síntomas de poder hacer daño al Rayo. Pero fue un espejismo.

El Rayo Vallecano volvió a ganar la línea de fondo, envió un balón al área y, tras un remate inicial que despejó Juan Carlos, Javi Guerra, en el área pequeña, mandó el balón al fondo de la red y dejaba el partido prácticamente sentenciado. El Real Oviedo, definitivamente, volvía a ser fuera de casa un equipo que daba facilidades.

El técnico azul buscó dar velocidad al equipo al dar entrada en el campo a Nando, por Susaeta, y al tratar de lograr por las bandas lo que por el centro se le negaba al equipo.

El juego ovetense se enmarañaba en el centro del campo, sin encontrar una salida hacía el campo rayista, y además se trufaba con errores y entregas al contrario que hacían imposible acercarse a la portería de Gazzaniga. Hierro agotó los cambios con Jonathan Pereira por Linares en el ataque.

Los locales, apretados por la necesidad y con el marcador a favor, se imponían en todos los duelos ante un conjunto ovetense que ofrecía pocos síntomas de reacción y que apenas se acercó al portero visitante en todo el encuentro.

El Rayo Vallecano tuvo el partido la mayor parte del tiempo donde le convenía, con el balón lejos de su área y sin pasar por apuros.

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