Real Oviedo

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Lugo - Real Oviedo | Sello oviedista frente al juego coral lucense

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Hierro da indicaciones a sus jugadores en El Requexón. / ELOY ALONSO

  • Los azules han recuperado su versión más sólida antes de medirse al equipo de la categoría que más pases completa

El paso de las jornadas no ha emborronado el sello oviedista. La derrota henchida de orgullo en Tenerife y el posterior triunfo ante el UCAM Murcia han corroborado que las señas de identidad de su juego, que le han impulsado hasta la parte de privilegio de la clasificación, continúan como pilares sobre los que asentarse en las alturas en el tramo definitivo de la temporada.

El conjunto azul afronta este domingo en Lugo una gran oportunidad para descabalgar a uno de sus rivales en la lucha por alcanzar el 'play off' de ascenso. El Anxo Carro será el campo de batalla al que carbayones y lucenses acudirán con estratagemas bien diferenciadas. Para tratar de ampliar su ventaja de siete puntos respecto al conjunto gallego, los pupilos de Fernando Hierro tratarán de volver a mostrarse como ese bloque rocoso que apenas ha concedido tres remates a portería en las dos últimas jornadas.

En uno de los ejercicios más habituales dentro de las sesiones del conjunto azul en las últimas semanas, el cuerpo técnico del conjunto carbayón incidió ayer en las labores de presión que deben realizar para cortocircuitar el juego ofensivo de su adversario. «Aquí es un minuto a muerte, luego ya lo ordenaremos», se escuchaba en El Requexón, pidiendo máxima intensidad para perfilar los detalles de un duelo que obligará a los azules a medir sus fuerzas con las del equipo de la categoría que más pases completa.

El juego coral del Lugo, plasmado en los 16.317 envíos con éxito entre sus jugadores a lo largo de esta temporada frente a los 14.002 que acumula el Real Oviedo, asoma como próxima prueba en el horizonte competitivo del conjunto azul. Tras ofrecer una buena imagen sin recompensa a nivel de puntos en el Heliodoro Rodríguez López, el siguiente peldaño en la escalera hacia un desenlace exitoso de temporada pasa por reencontrarse con el triunfo a domicilio casi dos meses después.

Las cartas en las barajas de Hierro y Luis César Sampedro se han ido marcando conforme ha avanzado la competición y el técnico malagueño ha demostrado que cuenta con ases para ganarle la partida al gallego, heredero de una apuesta por el juego combinativo y vistoso que promulgó Quique Setién. El entrenador cántabro sentó las bases de una arquitectura ofensiva barroca, con tendencia al adorno y al monopolio del esférico que, con matices, continúa manteniendo la escuadra gallega.

Los lucenses, que solo ante el Mallorca han tenido menos tiempo el balón en su poder que su rival a lo largo de las últimas diez jornadas, han sobrepasado el 60% de posesión tanto el pasado fin de semana ante el Cádiz como en los otros dos duelos previos. El conjunto gallego trata de someter a su adversario a través del pase corto, pero en el encuentro de la primera vuelta ya comprobó el carácter competitivo del Real Oviedo, más percutor en su partitura ofensiva e indómito para encontrar en la recta final del choque el empate.

«Sus futbolistas de arriba son muy resolutivos. Vamos a tener que conceder poco o nada porque no les hace falta mucho para hacer gol y crear peligro», explicó ayer Fernando Seoane, encargado de inaugurar el marcador en el duelo disputado en el pasado mes de noviembre, en el que el asedio azul en la segunda mitad inclinó a su favor el porcentaje de posesión. La postrera diana de Héctor Verdés igualó el marcador y permitió a los azules evitar el triunfo del conjunto gallego, capaz de puntuar en sus últimos enfrentamientos con el cuadro carbayón. Para intentar romper esa tendencia, Hierro pretende acuñar su sello y de paso reducir el abanico de aspirantes al ascenso.