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Real Oviedo - Huesca | «Es el partido más importante del año»

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Christian Fernández estira sobre el césped de El Requexón al final de la sesión. / ELOY ALONSO

  • Christian Fernández cree que tras la derrota en Lugo los azules afrontan «una reválida» ante el Huesca

  • «Conozco al entrenador y seguramente les estará comiendo ya la cabeza para hacerles saber que no son un invitado más a la boda», expone el lateral cántabro

Christian Fernández se ha afianzado como una de las piezas inamovibles dentro de la zaga del Real Oviedo. Desde su estreno liguero el pasado 25 de noviembre en el Ramón de Carranza, solo los problemas físicos como los que le impidieron entrar en la convocatoria el pasado fin de semana ante el Lugo le han alejado de las alineaciones puestas en liza por Fernando Hierro. Recuperado de su lesión, el cántabro volverá al carril izquierdo de la retaguardia azul para enfrentarse al Huesca, su exequipo, en un encuentro que define como «el partido más importante del año».

«Tenemos una reválida este viernes, que es una final para nosotros», proclama el lateral santanderino, que considera que un triunfo ante el Huesca supondría «dar un paso francamente importante ante un rival directo». Un adversario que conserva la columna vertebral del vestuario que integró el zaguero cántabro la pasada campaña. «Guardo mucho cariño a la entidad, a los compañeros y al cuerpo técnico que dejé allí. Si hoy estoy aquí en parte es por la oportunidad de formar parte del Huesca que ellos me dieron el año pasado», confiesa tras haber completado con éxito esa maniobra futbolística de dar un paso atrás para relanzar su trayectoria con dos al frente.

Tras lograr el ascenso a Primera enrolado en las filas de Las Palmas en una temporada con poco protagonismo a nivel individual, decidió salir cedido el pasado verano para jugar como local en Huesca, con una meta distinta al final del maratoniano camino que representa la categoría de plata del fútbol nacional. «Fue un año muy bonito en todos los sentidos, luchar por otros objetivos que no son el ascenso también es importante y marca la carrera de uno», recuerda sin dejar de advertir que cuando el balón eche a rodar no habrá lugar para sentimentalismos: «Guardo un buen recuerdo, pero eso no está peleado con llegar el viernes y defender tu escudo y tus intereses al cien por cien».

Christian Fernández, que con su carácter belicoso se ha granjeado el afecto de la afición oviedista, sabe mejor que nadie en el cuadro carbayón la motivación con la que encararán el duelo en el Carlos Tartiere sus excompañeros. «A día de hoy todavía sigo teniendo contacto con todos y por lo que me cuentan vienen con muchas ganas, saben que tienen la oportunidad encima de la mesa de hacer algo histórico», desvela el lateral, que apunta al banquillo como la fuente principal para que los oscenses, que acumulan un punto menos que los azules en su casillerio, no salten al césped del municipal ovetense con el rol de víctimas. «Conozco al entrenador, la mentalidad que tiene y seguramente les estará comiendo ya la cabeza para hacerles saber que no son un invitado más a la boda como diría él», expone en alusión a la gestión de grupos de Anquela.

«Va muy de frente, no engaña a nadie y hace sentirse importante incluso a los que no juegan. Esa es una virtud que en el mundo del fútbol se agradece mucho y el jugador lo nota», profundiza sobre el técnico jienense Christian Fernández, aliviado por poder estar ya a las órdenes de Hierro y no resignarse a tener que «verlo desde la barrera».

Sin concesiones entre líneas

Al conocimiento de Fernando Hierro sobre un rival que frenó de forma contundente la buena marcha de los azules en la primera vuelta se le une dentro de la plantilla el del expeditivo lateral zurdo, que expresa con una claridad meridiana las virtudes del inmediato perseguidor de los azules. «Sobre todo el bloque. Es un equipo que trabaja muy bien a nivel defensivo, son solidarios y prácticamente no permiten nada entre líneas», analiza el santanderino, que pone el foco en el eje de la zaga oscense.

«Tienen una de las parejas de centrales más duras de la categoría. Tanto Carlos David como Íñigo López han sido compañeros míos, sé cómo juegan y les he sufrido», señala el zaguero, que lamenta la lesión de Varela, «una pieza importante dentro del vestuario». Fue uno de los ecos dolorosos de la derrota oviedista en Lugo, escenario de un encuentro en el que considera «determinante» el gol gallego al filo del descanso de un choque del que ahora espera resarcirse con él ya en el once: «Intentaremos seguir rindiendo al nivel que hasta ahora y si se puede dar un salto de calidad, mejor».