El Comercio
Real Oviedo

El desafío de echar raíces en el banquillo del Carlos Tartiere

El desafío de echar raíces en el banquillo del Carlos Tartiere
  • Ningún técnico oviedista ha completado dos temporadas en el cargo desde la destitución de Antonio Rivas en 2005

  • El club busca un entrenador que rompa esa tendencia tras iniciar la campaña con ocho nombres distintos a lo largo de la última década

Siempre fiscalizado por los resultados, el entrenador profesional asume que en el fútbol actual debe saber caminar sobre la cuerda floja como un funambulista. Las derrotas en el inicio de temporada devoran proyectos cada vez con mayor celeridad con el golpe de timón en el banquillo como maniobra recurrente. El escaso margen de error se reflejó en los diecisiete técnicos destituidos en Segunda División a lo largo de esta temporada.

De la segunda mitad de la tabla clasificatoria al final del campeonato liguero, solo el Reus, el Numancia y el Sevilla Atlético, que nunca se vieron seriamente acuciados por la zona de descenso, finalizaron la temporada con el entrenador elegido para comenzarla. Una confianza en su técnico que también demostró el Real Oviedo, que no recurrió a la destitución cuando los resultados negativos se encadenaron en el tramo final de la temporada y mermaron las opciones de alcanzar la zona de 'play off'.

A las puertas del objetivo marcado, Hierro dirigió al equipo hasta la última jornada, pero esta semana separó su camino de la senda oviedista al dar por concluida su etapa en el club, en una muestra más de la complejidad de echar raíces en el banquillo del Carlos Tartiere. El malagueño deja la capital del Principado once meses después de asumir las riendas del conjunto carbayón, con la tarea pendiente de devolverlo a la élite del fútbol nacional.

Su marcha prolonga la tendencia en un banquillo envuelto de una elevada exigencia que ha dificultado la labor de afianzarse en él a lo largo de la última década. En ese período, los entrenadores del Real Oviedo han encontrado durante su andadura competitiva un repecho prácticamente insalvable en su segunda temporada al frente del equipo.

Ningún técnico oviedista ha sido capaz de enlazar dos campañas completas en el cargo desde la destitución de Antonio Rivas. Desde la salida en 2005 del manchego, que llegó a encadenar 109 duelos dirigidos tras el descenso a Tercera División, nadie ha sido capaz de emularle y superar la centena de partidos dirigidos. Una tendencia que el club anhela romper con el relevo de Fernando Hierro este verano con el propósito de que se consolide en el Carlos Tartiere con un ascenso que dé pie a afianzarse en la élite del fútbol nacional.

El desafío del próximo inquilino del banquillo azul será finiquitar un largo período de cambios, con ocho entrenadores diferentes al frente del equipo en la jornada inicial de las últimas diez temporadas, en las que asumieron las riendas de la primera plantilla de la entidad carbayona una docena de preparadores.

Desde la solución de emergencia de Fermín Álvarez hasta la continuidad alcanzada por Sergio Egea. Tras Rivas, el argentino fue el que disfrutó de una trayectoria más dilatada, engalanada con el esperado ascenso a Segunda y zanjada con su dimisión en su estreno en la categoría de plata del fútbol español a falta de trece jornadas para la conclusión del campeonato liguero.

Fue reemplazado por una opción fallida como Generelo, que dirigió trece partidos incapaz de guiar al equipo hacia un 'play off' que sí disputó el equipo sin premio final a las órdenes de Pichi Lucas y José Carlos Granero. Ambos llegaron al club con la campaña ya iniciada, instalaron a los azules entre los cuatro primeros clasificados en el campeonato liguero, pero fueron destituidos en la campaña siguiente víctimas de los malos resultados. Zanjada ya la etapa de Hierro, un nuevo técnico intentará conseguir el arraigo deseado en el Carlos Tartiere.

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