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«Tabárez gestionaba muy bien el vestuario, esa es la clave para ser un buen entrenador»

Dely Valdés carga con un saco de balones durante un entrenamiento del Málaga.
Dely Valdés carga con un saco de balones durante un entrenamiento del Málaga. / DIARIO SUR
  • Dely Valdés, Exdelantero del Real Oviedo

  • «Me encantaría entrenar al Oviedo, siempre digo que me gustaría volver como técnico en los sitios en los que ya he estado como futbolista»

Autor del gol que firmó el último triunfo del Real Oviedo sobre el Real Madrid, a Dely Valdés (Colón, Panamá, 1957) se le escapa una sonrisa al recordar aquel encuentro a las puertas de las vacaciones navideñas en el Carlos Tartiere. «Tenían un equipazo con Hierro, Raúl, Panucci, que fue el que saltó conmigo en esa jugada, Morientes, Suker...era un partido distinto y fue especial», explica el ariete panameño, que finalizó aquella temporada con diecinueve dianas en su casillero anotador y ahora se encuentra a la espera de un nuevo horizonte laboral tras una exitosa experiencia como entrenador del juvenil del Málaga.

Paulo Bento, Onopko, Pompei, Gamboa, Rivas, Iván Ania, Christiansen... Del vestuario que se encontró a su llegada a Oviedo han salido numerosos entrenadores.

En ese vestuario había mucha gente ya con esa visión de entrenadores y se intuía que iban a estar en un futuro en esa faceta. Era un equipo con mucha experiencia y tengo un lindo recuerdo de él.

A usted le marcó Tabárez. ¿Qué era lo que más admiraba de él?

Tuve muchísimos entrenadores y todos te dejan algo. Luis Aragonés transmitía muchísimo, pero sí es cierto que Óscar Washington Tabárez, que ya me había entrenado en el Cagliari en Italia, tiene mucha culpa de que hoy en día sea entrenador. Me llamaba la atención su manera de trabajar, cómo planificaba todo. Era muy organizado y luego gestionaba muy bien el vestuario, que al final ahí está la clave para ser un buen entrenador.

El Dely Valdés jugador es de sobra conocido en Oviedo. ¿Qué perfil de entrenador es ahora?

El estilo de juego viene muy marcado de unos años hasta ahora por el que implanta el Barcelona. A veces muchos entrenadores lo quieren imitar y creo que cometen un gran error porque son ellos los únicos que pueden desarrollar muy bien ese estilo. El resto puede intentar acercarse, pero es muy difícil de imitar. Personalmente me gusta ganar el partido (ríe), eso es lo más importante. Un entrenador en la élite viene marcado por los resultados. A todos nos gusta jugar bien, pero en definitiva a ese nivel todo el mundo se acuerda de si ganas o no.

Los resultados le fallaron al Oviedo en el tramo decisivo.

Hay una peña de aficionados en Panamá y sigo al Oviedo desde hace tiempo. Le ha faltado muy poco a nivel de puntos, pero el equipo fue de más a menos y flaqueaba fuera de casa. Uno tiene que mantener una regularidad en esta categoría y no la logró.

Es recurrente que en los últimos años los nuevos refuerzos oviedistas se escuden en la presión, pero da la sensación de que en su época soportaban una mayor.

En el fútbol de élite en líneas generales siempre hay presión y se le exige mucho a un equipo de Primera porque a toda la afición le gusta ver a su equipo arriba. Existe y existirá siempre la presión, hay que convivir con ella, que no es fácil.

A usted no le pesó para reemplazar a un delantero que había dejado huella.

Creo que depende de la personalidad de cada uno. Me pasó en el PSG, en el Cagliari, en Nacional de Montevideo, el Málaga... Uno tiene que trabajar con normalidad y pensar que no viene a reemplazar a nadie, solo a hacerlo lo mejor posible.

En la presidencia estaba Eugenio Prieto, que ha protagonizado un sinfín de anécdotas. ¿Alguna confesable?

Le gasté una broma con mi hermano gemelo. Se la habíamos hecho primero a uno de los masajistas y el presidente llegó después. Estuvo hablando un rato largo con mi hermano pensando que era yo y luego me acerqué a la conversación y le dije «qué tal presi». Se quedó blanco. Era un fenómeno Eugenio.

¿Ha vuelto a Oviedo desde que se fue?

Después de irme habré ido a Oviedo tres o cuatro veces. Las veces que he estado, cuando voy por la calle, la gente se acuerda de mí. La afición no supo realmente por qué me fui en su momento y no fue una decisión que tomé a la ligera. El director general era Félix Ortega, negociamos desde Panamá la renovación y me falló. Me hizo viajar desde Panamá y me mintió porque cuando llegué aquí me habló de otras condiciones. Quería seguir en el Oviedo, pero bueno, me quedo con el cariño que me guarda la gente.

¿Le gustaría volver como entrenador?

Me encantaría. Siempre digo que me gusta volver a los sitios en los que ya he estado como futbolista. Ya he estado en el Málaga como segundo entrenador, he tenido la experiencia de formarme en el fútbol profesional durante seis años y he comprobado por dentro cómo es la Segunda. La plantilla del Oviedo la conozco de la A a la Z y es un club en el que se podría hacer un gran trabajo.

¿Para la próxima temporada seguirá en el Málaga?

Cuando asumí el equipo se había quedado sin entrenador porque el que estaba había ascendido a la primera plantilla y con su sustituto el equipo había bajado muchísimo. Me llaman prácticamente para hacerles un favor, porque no encontraban en Málaga un entrenador que tuviese el nivel 3. Firmé hasta el final de temporada y todavía no se qué voy a hacer. Estoy esperando que me salga algún equipo de Segunda División o de fuera de España, en las próximas semanas veré qué pasa finalmente.

Le salió un buen final de campaña.

Cuando cogí al equipo pedí vídeos de los últimos siete partidos. Estuve un día entero viendo partidos como loco y a partir de ahí establecí lo que quería. Estábamos cuatro puntos por debajo del Sevilla y desde el club me dijeron que no podíamos perder la segunda plaza. Les respondí que no quería la segunda, que yo quería ser primero (ríe). Al final pudimos salir campeones y en la Copa de Campeones me di cuenta que sería otro nivel. Allí cambié la forma de jugar del equipo y les dije que para no sufrir teníamos que estar juntitos. En campo contrario o en campo propio, pero juntitos. Así nos fue bastante bien, pero a veces lo que planifica uno no sale, pero fue un buen torneo. Perdimos la final contra el Real Madrid en la prórroga, que nos marcaron un golazo.

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