Real Oviedo

El Oviedo coge vuelo por los costados

El oviedista Aarón Ñíguez gana un balón al centrocampista del Lugo Seoane.
El oviedista Aarón Ñíguez gana un balón al centrocampista del Lugo Seoane. / ARNALDO GARCÍA

Las llegadas de Aarón Ñíguez y Pucko subrayan la importancia de la verticalidad en el juego de Anquela | El técnico jienense pide a quien ocupe la banda en su ataque «que venga hacia dentro, que quiera la pelota y provoque situaciones»

IVÁN ÁLVAREZ OVIEDO.

Con las dos primeras semanas de entrenamiento ya consumidas, Anquela continúa avanzando en la labor que le ocupa desde su desembarco en el Carlos Tartiere. El técnico jienense ha subrayado desde su llegada al club azul que su principal tarea pasa por «construir un equipo» y aunque todavía le falta material para completar la reforma comienza a asentar los cimientos sobre los que edificarla.

Tres ensayos de pretemporada representan un margen de maniobra demasiado escaso para el nuevo técnico oviedista, que pesa ello comienza a abocetar el conjunto azul a través de una de las señas de identidad que ha ido forjando a través de imprimírsela a distintos equipos a lo largo de su dilatada trayectoria en los banquillos. «Abríamos mucho el campo y aprovechábamos la velocidad de los hombres de banda, que nos daba mucha vida», recordaba a este diario Diego Cascón sobre su experiencia en Alcorcón con Anquela cuando se confirmó el fichaje por la entidad carbayona del técnico andaluz, siempre tendente a explotar la profundidad por los costados en el juego ofensivo de su equipo.

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La carga de trabajo ha propiciado que en los primeros amistosos la faceta defensiva haya primado sobre la ofensiva, como reconoció el preparador azul al indicar que los suyos estuvieron «espesos» ante el Lugo. Pese a ello, vio en Ribadeo «más cosas positivas que negativas» y rescató que su equipo generó ocasiones de gol sobre la portería lucense en un choque en el que la entrada al terreno de juego de Aarón Ñíguez, que vivió en el Pepe Barrera su segundo encuentro con la camiseta oviedista, supuso una bocanada de aire fresco.

El ilicitano, que dejó varias pinceladas de lo que puede aportar esta nueva campaña en el Carlos Tartiere, decantó a favor del bando carbayón el Emma Cuervo con un magistral lanzamiento de falta. Al hilo de su impacto directo en el marcador, Anquela destacó su actitud y en sus palabras de elogio desgranó qué le pide a sus atacantes en los costados.

Con una claridad de ideas que han elogiado los jugadores azules en los primeros días a sus órdenes, el jienense expuso que en su libreto futbolístico apuesta por «un jugador de banda que venga hacia dentro, que quiera la pelota y provoque situaciones». Un juego dinámico y descarado que el técnico demanda a los extremos que actualmente componen su plantilla, que además de desequilibrio en ataque deberán aportar un despliegue físico para formar una sintonía con su compañero en el costado tanto en ataque como en defensa.

«Soy muy exigente con el trabajo de un (jugador de) banda. A mí no me vale que me pise la raya, hay que hacer un trabajo exigente», expresó Anquela, convencido de que logrará inculcarle a quienes ocupen esa demarcación la necesidad de desarrollar esas funciones. «Al final conseguiremos que lo hagan y seremos muy buen equipo. No me cabe la menor duda», aventuró el andaluz para ilustrar la trascendencia que otorga en el funcionamiento colectivo a las alas, menoscabadas en ataque durante un amplio período de la pasada temporada.

Su predecesor en el cargo, Fernando Hierro, no las explotó con frecuencia durante un largo tramo de la pasada campaña. En aras de aumentar la consistencia sin balón de su equipo, el malagueño alineó en varias jornadas un once sin especialistas puros de banda, con David Rocha cerca del costado derecho y Linares partiendo desde el costado izquierdo en un dibujo 1-4-1-4-1.

La llegada del mercado invernal permitió a Hierro sumar una nueva alternativa con Saúl Berjón, pero el atacante ovetense fue de más a menos tras un estreno esperanzador y no consiguió ganar peso en un entramado ofensivo con demasiada dependencia del olfato de Toché. Una tendencia que se comienza a matizar con la llegada de Anquela y su estilo de juego, con un papel destacado que comienza a plasmarse en la actividad del club en el mercado.

A la espera de Pucko

Las vacantes de Nando y Carlitos de Pena, que regresaron a los clubes que les cedieron al Real Oviedo tras expirar su vinculación a préstamo con el club azul, han sido cubiertas por el club carbayón con las incorporaciones de Aarón Ñíguez y Pucko. Suma el conjunto oviedista con ellos a dos jugadores eléctricos, capaces de cambiar el ritmo del choque desde tres cuartos y aportar una profundidad de la que a menudo los azules adolecían cuando se veían por detrás en el marcador a domicilio el pasado curso.

Aarón Ñíguez dejó las primeras pinceladas de su talento en Ribadeo y con el extremo esloveno, con menos entrenamientos completados junto a sus nuevos compañeros, se necesitará más paciencia para comprobar cómo puede enriquecer la vanguardia azul. «Pucko lleva tres días. Es un futbolista rápido, que lleva tiempo sin jugar, y le he visto bien. Es un futbolista vertical, que es lo que queremos», argumentó Anquela, con la percepción de que los azules van «por el buen camino». Un camino trascendentalmente delimitado por las orillas, renovadas fuentes del caudal ofensivo carbayón de cara al nuevo curso.

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