El Oviedo recurre a su antídoto contra el liderazgo

Los jugadores azules celebran el gol del triunfo ante el Cádiz, último líder en caer derrotado en el Carlos Tartiere./ÁLEX PIÑA
Los jugadores azules celebran el gol del triunfo ante el Cádiz, último líder en caer derrotado en el Carlos Tartiere. / ÁLEX PIÑA

Desde el regreso del club carbayón a Segunda, ningún equipo que llegó al Tartiere en lo más alto de la tabla salió del municipal ovetense con los tres puntos | Los azules confían en frenar a un enrachado Lugo escudados en su feudo

IVÁN ÁLVAREZ DEPORTES.CO@ELCOMERCIO.ESOVIEDO.

Malherido un año más en Santo Domingo, al Real Oviedo le toca la sutura delante de su afición. Los azules regresan al escenario en el que han cosechado todos sus triunfos y once de los catorce puntos que ilustran su casillero magullados por su tropiezo ante el Alcorcón, con severos daños colaterales en su arsenal ofensivo.

La ausencia de Toché, capitán general de los azules en materia goleadora, merma la capacidad intimidatoria carbayona a las puertas de su inminente duelo contra el Lugo, que ha reforzado su coraza respecto a temporadas anteriores. Los escasos nueve goles recibidos en las doce primeras jornadas plasman un aumento de la solidez defensiva en el conjunto gallego, aupado a la primera posición de la tabla clasificatoria merced a una trayectoria ascendente con una prolífica cosecha de diez de los doce últimos puntos en disputa antes de llegar a la capital del Principado.

Viento en popa para los lucenses, que por primera vez en su historia comandan la categoría de plata del fútbol español antes de visitar un escenario inhóspito para el primer clasificado. Contagiado por el espíritu luchador de su afición, fiel en los años más duros de la historia del club y generosa en los procesos de ampliación de capital en los que estaba en juego la supervivencia, el Carlos Tartiere se ha rebelado ante la jerarquía.

En su envite frente al flamante líder, el conjunto carbayón encuentra en los antecedentes motivos para combatir el desánimo. Desde el regreso a Segunda División, ningún equipo que llegó al Carlos Tartiere en lo más alto de la clasificación se fue del municipal ovetense con los tres puntos.

Los azules, más endebles a domicilio, lucieron músculo competitivo el pasado curso para desdibujar la etiqueta de favoritos que otorga la puntuación hasta eliminarla al final de los noventa minutos. Triunfos reparadores, como el celebrado contra el Levante, gran caudillo de la categoría de plata la última temporada, después de sufrir un duro varapalo (4-0) en Huesca.

Sin Toché, los goles de Michu y Jonathan Pereira hicieron morder el polvo (2-0) al cuadro 'granota' en un choque que ahora puede servir de espejo a los oviedistas y sirvió para inaugurar una serie de encuentros en los que el conjunto azul, entonces dirigido por Fernando Hierro, elevó el umbral de la competitividad. En los choques en las alturas, los azules se mostraron resolutivos y no dieron su brazo a torcer. Los tres equipos que sellaron su billete a la élite del fútbol nacional y el Cádiz, que se quedó a las puertas del ascenso, se fueron de vacío de la capital del Principado.

Esos resultados positivos acentuaban un gen competitivo ya insinuado durante la segunda mitad de la temporada 2015-2016, cuando en el último día del mes de enero del pasado año los azules frenaron al Alavés de Bordalás, a la postre campeón de Segunda. El empate con el que se saldó el choque ante los vitorianos expuso que los azules no se arrugan en su estadio frente a la buena marcha de su adversario.

Estrechamente ligada al lema que apela a los valores de orgullo, valor y garra, esa virtud se ha preservado pese a los relevos en el banquillo local del municipal ovetense. Con la llegada de Juan Antonio Anquela también se ha mostrado ese buen hacer frente a los inquilinos de la zona privilegiada de la tabla, como quedó de manifiesto en la quinta jornada del presente campeonato liguero.

Justo antes de entrar en el bache de resultados que les llevó a enlazar cinco duelos sin victorias, los oviedistas doblegaron al Cádiz, que acudía al Carlos Tartiere con un bagaje de resultados inmaculado y tras haber enlazado 361 minutos sin recoger un balón de dentro de su portería en competición oficial. Una imbatibilidad que rompieron los jugadores dirigidos por Anquela tras protagonizar su actuación más completa desde el arranque de la competición.

Una convincente actuación que el técnico jienense necesitará que sus jugadores repitan para enmendar el tropiezo del pasado domingo en Alcorcón ante el Lugo, estadísticamente el mejor visitante de la categoría. Esa fortaleza de los gallegos lejos de su feudo chocará con la fortaleza carbayona este domingo en el reencuentro entre dos equipos que evaluaron su puesta a punto el último verano en Ribadeo con motivo de la disputa del Emma Cuervo, conquistado por los azules con un magistral lanzamiento de falta de Aarón Ñiguez.

Uno de los entrenadores más jóvenes de la categoría como Francisco se volverá a ver las caras con Anquela, uno de los más veteranos de la categoría. Ambos andaluces, acostumbrados a buscarles las cosquillas a los zagueros durante sus trayectorias profesionales como atacantes, estrenan esta temporada proyectos con fortuna dispar en las primeras jornadas. Al entrenador oviedista le está costando encontrar la regularidad conseguida por el almeriense, pero su equipo cuenta con un antídoto para combatir a los rivales que vuelan alto.

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