Real Oviedo

El Oviedo no tira la toalla

Los futbolistas azules abandonan abatidos el césped del Tartiere tras la derrota ante el Alcorcón. / ÁLEX PIÑA
Los futbolistas azules abandonan abatidos el césped del Tartiere tras la derrota ante el Alcorcón. / ÁLEX PIÑA

Anquela busca soluciones para volver a ganar, que podrían pasar por la vuelta a la defensa de cuatro

RAMÓN JULIO GARCÍA OVIEDO.

La derrota del pasado sábado ante el Alcorcón fue un jarro de agua fría a las aspiraciones del Real Oviedo de entrar en las plazas de 'play off'. Sin embargo, el conjunto ovetense no tira la toalla y ya piensa en el encuentro de la próxima jornada ante el Lugo para tratar de volver a la pelea por entrar entre los seis primeros.

Lo que está claro es que el conjunto azul debe mejorar en varios aspectos del juego, sobre todo a la hora de aprovechar las ocasiones de gol que está creando, algo de lo que no fue capaz en los dos últimos encuentros, en los que dispuso de oportunidades, pero faltó el acierto necesario en los últimos metros para transformarlas. Entre las soluciones que podría buscar el técnico está un cambio de sistema, aunque en la rueda de prensa posterior al partido del sábado dijo que el actual había dado buenos resultados en otras fases del campeonato.

Los azules se vuelven a agarrar a lo que hicieron en la primera vuelta y por ello uno de los capitanes del equipo, el delantero Linares, tenía claro en la sala de prensa del Carlos Tartiere, nada más finalizar el encuentro ante el Alcorcón, que «el domingo ganas al Lugo y todos tendremos la moral por las nubes» y recordaba que «queda un mundo y trataremos de estar vivos hasta el final».

En la misma línea se pronunciaba el entrenador, Juan Antonio Anquela que, basándose en su experiencia en la categoría apuntaba que «esto sigue. Hay que levantar la cabeza y saber que la próxima jornada está aquí pronto y hay que prepararla a conciencia». Además, el técnico dejó claro que es el momento de que los jugadores con más peso en la plantilla den un paso al frente: «Ahora es cuando se ven a los tíos y cuando se ve a todo el mundo». La conclusión del entrenador es que es el momento de «levantar la cabeza y seguir adelante».

La fortuna no ha sonreído a los azules en las dos últimas jornadas, en las que se le escaparon tres puntos en los últimos minutos. Primero fue en Córdoba, donde los azules encajaron el gol del empate a falta de tres minutos para el final y el sábado el gol llegó en el tiempo añadido.

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A falta de nueve jornadas para el final del campeonato, el margen de error de los azules es mínimo y ya no les servirá con ganar los partidos del Carlos Tartiere, cinco. Por ello deberán buscar a domicilio puntos para meterse en la zona alta de la tabla.

El equipo carbayón parecía haber recuperado en las dos últimas jornadas las buenas sensaciones, pero eso no fue suficiente para ganar, lo que le obliga a mejorar en lo que queda del campeonato.

El conjunto ovetense se enfrentará el próximo domingo al Lugo, un encuentro que en la primera vuelta fue un punto de inflexión para los ovetenses. Fue cuando el técnico optó por un cambio de sistema y pasó a jugar con tres centrales y un único delantero. En el descanso del encuentro ante el conjunto lucense disputado en el Carlos Tartiere, el equipo azul tuvo una reacción que le duró diez jornadas y le sirvió para situarse en las primeras posiciones de la clasificación. El motivo del cambio de sistema tuvo dos motivos, por un lado tratar de evitar la sangría de goles que el equipo estaba recibiendo y por otro adaptarse a la disponibilidad de jugadores, ya que no contaba con un futbolista para ser segundo delantero.

Ahora, el equipo está teniendo menos problemas en defensa, pero sigue sin generar ocasiones suficientes para marcar, y las que crea no las está aprovechando.

Aunque habrá que esperar a los entrenamientos de esta semana, no sería descartable que el técnico le de una nueva vuelta al sistema y pueda realizar alguna modificación en cuanto a la disposición de los jugadores en el campo. Uno de los puntos a favor para el cambio de sistema es que el italiano Fabbrini ya está en condiciones de recuperar su posición habitual en la media punta. Anquela siempre dijo que su sistema de juego favorito era el 1-4-4-2, con un mediapunta, pero en el conjunto azul no contaba con un jugador para actuar por detrás del delantero. De hecho, en el encuentro del pasado sábado, en una fase del duelo, el técnico optó por centrar la posición de Fabbrini para que tratara de enlazar con Toché.

Ahora, en la búsqueda de soluciones, el técnico podría optar por esa opción de ubicar al italiano en la media punta, por detrás del delantero, pero en ese caso deberá renunciar a la defensa de tres centrales, por lo que, por lo visto hasta ahora, la alternativa sería adelantar al centro del campo a Forlín para formar pareja con Folch. Aunque el rendimiento del argentino en el centro del campo no ha sido igual que como libre, en un sistema más ofensivo, con dos atacantes claros y dos bandas de carácter ofensivo, su presencia podría ser necesaria para dar solidez al centro del campo.

En cualquier caso, el Real Oviedo tratará de recuperarse de la derrota en Alcorcón, tras catorce encuentros seguidos sin perder en el Carlos Tartiere, y para ello no sería de extrañar que el equipo que salte al Ángel Carro el próximo domingo tenga alguna novedad, tanto de nombres como de dibujo.

Será mañana por la tarde, cuando el equipo regrese a los entrenamientos, cuando el técnico comience a preparar el encuentro, pendiente, entre otras cosas, de la recuperación del keniano Mariga, que regresó lesionado de la convocatoria con la selección de su país, lo que le impidió ser titular el pasado sábado. El técnico recuperará para Lugo al centrocampista Rocha, que se perdió el encuentro ante el Alcorcón por acumulación de amonestaciones.

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