Pablo Villar, un socio de Esteban en el banquillo visitante del Carlos Tartiere

I. Á.

oviedo. Mano derecha de Fabri, el domingo se sentará en el banquillo visitante del Carlos Tartiere un técnico con varios vínculos carbayones. El segundo entrenador del Lorca, Pablo Villar, (Avilés, 1986) es el coordinador de la Escuela de Porteros Esteban 1 del emblemático cancerbero oviedista y el encargado de guiar con mimo la progresión de María Echezarreta, la guardiana del Real Oviedo Femenino, flamante campeón liguero.

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y con el título de director deportivo, el exportero avilesino comenzó la pasada década una trayectoria en los banquillos en la cantera del gran club de la Villa del Adelantado. Tras su paso por el Ribadedeva y ejercer como segundo de Fabri en Huesca, en 2013 confirmó su precocidad al convertirse, con apenas 26 años, en el entrenador más joven de la Tercera asturiana al aceptar la oferta del Luarca para llevar las riendas en La Veigona.

Impulsó hacia un histórico ascenso a Tercera al Tineo, donde logró la temporada siguiente una holgada permanencia en la categoría. Bajo al paraguas de una iniciativa la Liga de Fútbol Profesional, hizo las maletas y se fue a la ciudad china de Tianjin, donde entrenaba a un grupo de cadetes y asistía en calidad de ojeador a las concentraciones que hacen los equipos. «El pasado verano en Shanghai evaluamos a 480 jugadores, de los que 54 se vendrían a formar a España y se formaron a 138 entrenadores», declaró a este diario el técnico acerca de su etapa sobre su etapa en el país asiático, que concluyó a finales del pasado mes de diciembre, cuando recibió la llamada de Fabri para volver a unir sus caminos deportivos en Lorca. Un equipo que, pese a haber consumado su descenso a Segunda B, amenaza a los azules esta jornada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos