Un partido de locos

JON CARERRA

Si mal no recuerdo ,era el partido de las doce del mediodía de Canal Plus, en un Tartiere desangelado, como si previese el aciago final de temporada. Fue un taconazo de Iban Espadas, el balón le cayó a un tal Ruben Gracia... recorte en un patatal y definición al palo largo.

Podría engañaros con el gol de Nayim al Arsenal, que le dio al conjunto maño aquella histórica Recopa, o con aquel penalty del ‘Paquete’ Higuera en una final de Copa del Rey contra el Celta, pero cada vez que veo al Real Zaragoza mi mente adopta formato gif con el maldito gol de Cani.

Bien es cierto que durante el primer tiempo se me olvidó por completo, fruto quizás de un partido de esos locos que a los entrenadores les gusta muy poquito pero que los aficionados disfrutan.

Aarón Ñíguez dibujaba una rosca perfecta cuando coronaba la puerta 8 y Toche allanaba el camino con un gol de esos que «mete cualquiera» (que esté ahí claro).

Tuve un entrenador una vez que sostenía una teoría firme: «Prefiero ir ganando 1-0 que 2-0». Una vez que uno elimina la lógic aplastante tiene su parte de razón.

Mikel Gonzalez y Zapater castigaban la relajación azul antes del descanso y devolvían las tablas al marcador del Tartiere, agotado con tantos goles.

El segundo tiempo fue un monólogo durante 30 minutos del equipo maño, como si Cani hubiese decidido volver a jugar o se hubiese encarnado en forma de pesadilla llamada Borja Iglesias (que pedazo delantero).

Posesión y ocasiones que sirvieron a Juan Carlos para redimirse, pero sin el premio del gol.

Hasta que Juan Antonio Anquela decidió cerrar el chiringuito (abierto de par en par) con los cambios, porque ya se sabe que a altas horas de la noche la cosa se suele complicar. Empate a dos goles y al Mini Estadi la próxima jornada. Allí dónde todos los niños de azulgrana, sueñan con ser pesadilla algún día.

Fotos

Vídeos